La ataque de los Rays de Tampa Bay comenzó a despertar gracias a sus principales figuras latinoamericanas. Yandy Díaz, Jonathan Aranda y el dominicano Junior Caminero se hicieron comprobar con batazos decisivos en el cuarto partido de la Serie de Campeonato de la Liga Americana frente a los Guardianes de Cleveland.

El despertar del trío llegó en un momento crucial para Tampa Bay, que había quedado debajo 2-1 en la serie al mejor de siete partidos y necesitaba una veterano producción de sus principales bateadores para mantenerse en la pelea por el pase a la Serie Mundial.

Antes de replicar con el nave, el denominado Big Three acumulaba al punto que cinco imparables en 37 turnos desde el tercer episodio del cuarto audiencia, una sequía ataque que había condicionado el desempeño del conjunto floridano.

La reacción comenzó en el tercer inning, cuando Díaz conectó un doble frente al izquierdo Foster Griffin. Con dos outs, Aranda siguió con un sencillo remolcador que permitió a los Rays igualar el grabador 1-1.

Para el mexicano, ese imparable representó su primer hit de la Serie de Campeonato. Su producción había sido diferente en la ronda divisional contra los Yankees de Nueva York, en la que bateó de 12-4, para promedio de .333, con un cuadrangular y dos carreras impulsadas en tres partidos.

En los primeros tres encuentros delante Cleveland, Aranda no había conectado imparables en 11 turnos al bate.

Caminero rebate en el momento secreto

El dominicano Junior Caminero igualmente hizo comprobar su poder en el partido. En el cuarto episodio conectó un batazo a 110.7 millas por hora que recorrió 410 pies, aunque Petey Halpin logró atraparlo para conseguir el out.

Sin retención, el muchacho toletero volvió a tener una oportunidad en el sexto inning y no la desaprovechó. Con dos corredores en circulación, disparó un doble impulsador que permitió a Tampa Bay tomar preeminencia de 2-1.

Las actuaciones de Díaz, Aranda y Caminero representaron una señal alentadora para los Rays, que necesitaban recuperar la producción de sus principales figuras ofensivas para competir delante unos Guardianes decididos a avanzar al Clásico de Otoño.

Con el aporte de sus tres bateadores latinoamericanos, Tampa Bay comenzó a encontrar las respuestas ofensivas que le habían faltado durante buena parte de la serie, en una lucha por el campeonato de la Liga Americana que mantiene en distracción el sueño de alcanzar la Serie Mundial.