Santo Domingo. — “Honrar a los suyos” será el eje central de la ceremonia que marcará el inicio de la temporada 41 de la Dominican Summer League (DSL), prevista para el lunes 1 de junio de 2026 en el confuso de los Padres de San Diego en República Dominicana, donde decenas de jóvenes prospectos darán el primer paso cerca de el béisbol profesional.
La tiraje de este año estará dedicada a Moisés Alou, uno de los jardineros más completos que ha producido el país, en un registro que trasciende sus logros en las Grandes Ligas y destaca además su impacto en el avance del béisbol dominicano.
Fundada en junio de 1985 por Freddy Jana, bajo la presidencia de Sal Artiaga en la National Association of Professional Baseball Leagues, y actualmente dirigida por Orlando Díaz, la Dominican Summer League se ha consolidado como el torneo de novatos más ilustre del béisbol profesional en el mundo. Su encomienda ha sido clara desde sus inicios: elogiar a los jóvenes talentos la oportunidad de desarrollarse sin renunciar su entorno cultural y emparentado.
Un homenaje a una dinastía del béisbol
La dedicatoria a Moisés Alou representa además un tributo a una de las familias más influyentes en la historia del béisbol dominicano. Hijo de Felipe Rojas Alou, sobrino de Matty Alou y Jesús Alou, y hermano del dirigente Luis Rojas, Moisés forma parte de una ascendencia que ha dejado huella tanto en el demarcación como fuera de él.
Aunque nació en Atlanta, Georgia, su formación como pelotero se dio en República Dominicana, donde desarrolló las habilidades que lo llevaron a ser seleccionado en la segunda posición del Draft amateur de 1986 por los Piratas de Pittsburgh.
Una carrera brillante en las Grandes Ligas
El première de Moisés Alou en las Grandes Ligas se produjo el 26 de julio de 1990, iniciando una carrera de 17 temporadas en las que vistió los uniformes de equipos como los Piratas de Pittsburgh, Expos de Montreal, Marlins de la Florida, Astros de Houston, Cachorros de Chicago, Gigantes de San Francisco y Mets de Nueva York.
Sus estadísticas reflejan su consistencia y calidad ataque: promedio de aspersión de .303, más de 2,100 imparables, 332 cuadrangulares y 1,287 carreras impulsadas. Fue convocado seis veces al Juego de Estrellas y conquistó dos Bates de Plata.
Uno de los momentos cumbre de su carrera llegó en 1997, cuando se coronó campeón de la Serie Mundial con los Marlins de la Florida, destacándose en la postemporada con un promedio de .321.
A pesar de indisponer múltiples lesiones a lo holgado de su trayectoria, Alou demostró una sobresaliente capacidad de resiliencia. Regresó en varias ocasiones a su mejor nivel, incluyendo temporadas destacadas tras largos periodos fuera del demarcación, y en 2007, a los 40 primaveras, logró una ráfaga de 30 juegos consecutivos bateando de hit con los Mets de Nueva York.
Un mandatario que continúa fuera del demarcación
Tras su retiro en 2008, Moisés Alou ha mantenido una estrecha vinculación con el béisbol, destacándose como regente militar de los Leones del Escogido en la Liga de Béisbol Profesional de la República Dominicana (LIDOM).
Bajo su trámite, el conjunto rojo rompió una sequía de 18 primaveras sin campeonatos, logrando cuatro títulos (2009-10, 2011-12, 2012-13 y 2015-16) y consolidándose como una de las franquicias más exitosas de la última período.
Su decano logro como directivo llegó en el Clásico Mundial de Béisbol 2013, donde fue el arquitecto del equipo dominicano que conquistó el título de modo invicta, un hito sin precedentes en la historia del torneo.
“Por encima de la Serie Mundial con los Marlins, el Clásico Mundial ha sido la mayor satisfacción que he tenido en el béisbol profesional”, expresó en su momento.
“Un acto de justicia y gratitud”
El presidente de la trabazón, Orlando Díaz, destacó el significado de ocuparse la temporada a Alou.
“Ese día nos reuniremos en ese complejo para hacer lo que mejor sabe hacer el béisbol dominicano: honrar a los suyos. Dedicar la 41.ª temporada de nuestra liga a Moisés Alou es un acto de justicia, de gratitud y de amor a nuestro deporte”, afirmó.
Díaz resaltó por otra parte el ejemplo que representa el exjugador para las nuevas generaciones.
“Cada joven que vestirá un uniforme en esta liga tiene en Moisés Alou a un espejo donde mirarse. No el espejo del lujo o la fama, sino el del trabajo, la resiliencia y la disciplina”, señaló.
La trabazón como manufactura de sueños
Por su parte, la administradora de la DSL, Cynthia Díaz, subrayó el impacto humano de la trabazón en la vida de los jóvenes peloteros.
“Cada año, cuando va a iniciar una temporada, recuerdo por qué hacemos esto. Veo llegar a estos muchachos de 16, 17, 18 años, muchos de ellos de barrios humildes, con una maleta pequeña y los ojos llenos de sueños”, expresó.
Añadió que la dedicatoria a Alou tiene un valencia singular por su historia personal.
“Moisés entiende exactamente lo que es ese muchacho con la maleta pequeña. Él también fue ese muchacho”, dijo.
Una nueva temporada, la misma encomienda
A más de cuatro décadas de su creación, la Dominican Summer League mantiene intacta su esencia: ser la puerta de entrada al béisbol profesional para cientos de jóvenes talentos.
La temporada 41 no solo marcará el inicio de un nuevo ciclo competitivo, sino además la continuidad de una tradición que ha llevado a numerosos peloteros desde los campos de entrenamiento en República Dominicana hasta los estadios de las Grandes Ligas.
Este año, ese camino llevará el nombre de Moisés Alou, símbolo de disciplina, talento y compromiso con el avance del béisbol franquista.
El calendario está ligero. Los sueños además. Y, una vez más, la DSL se prepara para desobstruir sus puertas a una nueva vivientes de peloteros que aspiran a escribir su propia historia en el diamante.
