São Paulo— En su mensaje trimestral Perspectivas Económicas Mundiales, publicado este viernes, el Fondo Monetario Internacional (FMI) mantuvo estable en 2,5% su previsión de crecimiento de la posesiones latinoamericana para 2025.
Entre los países más grandes de la región, el FMI mantiene la previsión de crecimiento de Brasil en el 2,2%, eleva en una décima la previsión de crecimiento de México (1,4%) y calma un musculoso repunte de la posesiones argentina (5,0%) tras la recesión de 2024.
Según nuevos cálculos del FMI, la posesiones brasileña se desacelerará posteriormente de registrar un robusto crecimiento del 3,7% en 2024. Los cálculos revisan en siete décimas de punto porcentual la previsión publicada el pasado mes de octubre.
Este musculoso crecimiento el año pasado del hércules sudamericano, apoyado en el consumo interno, impactó en la inflación, que cerró 2024 en 4,83%, sutilmente por encima del techo de la meta fijada por el Banco Central.
Según los periodistas, la directora director del FMI, Kristalina Georgieva, dijo que la inflación se está moderando más rápidamente en las economías avanzadas que en las economías emergentes, y señaló que Brasil «enfrentó una inflación algo mayor».
Fuentes del FMI reconocieron que la principal preocupación del Fondo respecto a la posesiones latinoamericana es precisamente la presión inflacionaria en Brasil, lo que llevó al Banco Central a subir los tipos de interés hasta el 12,25% para intentar contener los precios.
El mensaje del FMI elevó en una décima las previsiones de crecimiento financiero de México para 2025, hasta el 1,4%, y mantuvo sin cambios el 2% para 2026.
En noviembre, el FMI renovó el paso de México a la Confín de Crédito Flexible (LCF) de unos 35 mil millones de dólares, dada la solidez de sus políticas macroeconómicas y marcos institucionales de políticas públicas.
Sin confiscación, indicó que “la actividad económica se está moderando en México, con una desaceleración del consumo privado y de la inversión, y una disminución del crecimiento del empleo”.
«Se espera que el crecimiento se modere aún más en 2025, reflejando la retirada del estímulo fiscal y una desaceleración de la economía estadounidense», añadió el FMI.
En cuanto a Argentina, el mensaje prevé un panorama desafiante en el corto plazo pero con signos de recuperación más delante. Según las nuevas proyecciones, se estima que el Producto Interno Bruto (PIB) vivo de Argentina caerá un 2,8% en 2024, lo que refleja la persistente fruncimiento de la actividad económica en medio de un contexto macroeconómico complicado.
Sin confiscación, a partir de 2025, el FMI prevé un repunte importante, con un crecimiento del 5,0% que todavía se mantendría en 2026, lo que supone una revisión al aumento de tres décimas para el próximo año.
