SANTO DOMINGO.– Los Charros de Jalisco, actuales campeones de la Serie del Caribe, y los Cardenales de Lara protagonizarán los días 9 y 11 de octubre el Clásico Caribeño 2026, una iniciativa que llevará a Texas el enfrentamiento entre dos de las organizaciones de viejo tradición del béisbol profesional de México y Venezuela.

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Los detalles del evento fueron ofrecidos durante una conferencia de prensa celebrada en Houston, donde se confirmó que el primer entrevista se disputará el viernes 9 de octubre en Dallas, mientras que el segundo está programado para el domingo 11 de octubre en el Constellation Field de Sugar Land, en el radio metropolitana de Houston.

La presentación contó con la billete de Humberto Oropeza, presidente de Cardenales de Lara; Carlos Miguel Oropeza, director militar de la ordenamiento venezolana, y Héctor Carrillo, director deportivo de los Charros de Jalisco.

Charros llegan como campeones del Caribe

Uno de los principales atractivos de la serie será la presencia de los Charros de Jalisco, que atraviesan uno de los mejores momentos de su historia.

El conjunto dirigido por Benjamín Gil conquistó su segundo campeonato consecutivo de la Liga ARCO Mexicana del Pacífico y luego completó la doble corona al vencer por primera vez la Serie del Caribe Jalisco 2026, tras imponerse 12-11 a los Tomateros de Culiacán en una emocionante final.

Un año antiguamente, los Charros habían pillado el subcampeonato en Mexicali 2025, por lo que han disputado las dos últimas finales del principal torneo de clubes del béisbol caribeño.

Cardenales, una institución del béisbol venezolano

En el otro banda estará Cardenales de Lara, una de las franquicias históricas de la Liga Venezolana de Béisbol Profesional (LVBP), con siete campeonatos nacionales y siete participaciones en la Serie del Caribe.

Los Pájaros Rojos conquistaron el título venezolano en la temporada 2024-2025 y alcanzaron las semifinales de Mexicali 2025. En la campaña más flamante volvieron a avanzar al Round Robin y mantuvieron sus posibilidades de disputar la final hasta la última recorrido.

Este historial flamante incrementa el atractivo de una serie que, aunque tendrá carácter de exhibición, será asumida por ambas organizaciones como una parte fundamental de su preparación para la temporada 2026-2027.

Preparación y orgullo deportivo

Carlos Miguel Oropeza explicó que Cardenales de Lara tiene previsto trasladar a Texas prácticamente al mismo núcleo de jugadores que luego iniciará la temporada venezolana, por lo que los partidos representarán la etapa final de preparación del conjunto.

El director militar destacó por otra parte el significado de desavenir a una mezcla hermana y el entusiasmo que tradicionalmente despiertan los duelos entre equipos mexicanos y venezolanos durante la Serie del Caribe.

“Hay un extra en cuanto a la pasión, en cuanto al orgullo”, expresó Oropeza, al referirse a la rivalidad deportiva entre ambas naciones y al incentivo adicional que tendrán los jugadores de representar a sus respectivas ligas y países.

Por su parte, Humberto Oropeza, presidente de Cardenales de Lara y miembro del Pabellón de la Fama de la Serie del Caribe desde 2019, valoró especialmente la oportunidad de padecer el béisbol venezolano a una región con una importante presencia de aficionados latinoamericanos.

“Ojalá que sean muchas más”, manifestó el experimentado directivo al referirse a esta primera incursión de la ordenamiento en Texas, al tiempo que resaltó la oportunidad de medirse en presencia de un equipo mexicano que todavía cuenta con numerosos seguidores en ese estado.

En representación de los Charros, Héctor Carrillo destacó la importancia deportiva de los encuentros por su cercanía con el inicio de la temporada mexicana, por otra parte del potencial que representa Texas conveniente a la numerosa comunidad mexicana y latina que reside en la región.

Béisbol con componente social y cultural

El Clásico Caribeño 2026 tendrá todavía un importante componente social. Los organizadores anunciaron que parte de los medios generados por los encuentros será destinada a apoyar a personas afectadas por los recientes terremotos ocurridos en Venezuela.

Asimismo, en torno a de los partidos se desarrollarán actividades culturales y de entretenimiento dirigidas a las comunidades latinoamericanas, con el objetivo de convertir la celebración deportiva en un punto de entrevista para los aficionados de la región.

Los compromisos en Dallas y Sugar Land representarán, por otra parte, una nueva oportunidad para estrechar los vínculos entre dos ligas miembros de la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe (CBPC), llevando fuera de sus fronteras la pasión de la pelota caribeña.

La serie se celebrará a pocas jornadas del inicio de las respectivas temporadas 2026-2027 de México y Venezuela, combinando competencia, preparación, tradición y el entusiasmo de las comunidades latinoamericanas radicadas en Texas.