La Odisea de Christopher Nolan adopta el compromiso característico del cineasta con el rodaje en locaciones reales, utilizando impresionantes paisajes del mundo auténtico en vez de imágenes generadas por computadora para dar vida al poema épico de Homero.

La Odisea fue filmada en varios países, con cada ubicación elegida para dar vida a un capítulo diferente de la proeza de Homero.

Grecia, la estado de Odiseo y el corazón de la historia, sirvió como uno de los principales lugares de rodaje de la producción. Las escenas fueron filmadas en el Peloponeso, incluida la Cueva de Néstor, donde se filmó el cruce con el Cíclope.

En Marruecos, la producción aprovechó los paisajes de aspecto antiguo del país, desde dunas de arena hasta asentamientos históricos de ladrillos de comedón. El Sitio del Patrimonio Mundial de la UNESCO de Aït Benhaddou representó a la ciudad de Troya.

El equipo todavía filmó en Sicilia, utilizando la isla de Favignana y el Castillo de Santa Caterina en ruinas para retratar a Ithaca, el tan esperado hogar de Odiseo.

Escocia proporcionó un paisaje costero espectacular para dos episodios importantes del alucinación. El Castillo de Findlater se convirtió en la Isla de Circe, mientras que el Bosque de Culbin se transformó en la Tierra de los Laestrygonians.

Otros paisajes llamativos que aparecen en la película incluyen las playas de arena negra de Hjörleifshöfði en Islandia, que representan el descenso de Odiseo al inframundo, y la Duna Blanca en el Sáhara Occidental, el marco de la isla de Calypso.