San Juan.- Bad Bunny concluyó su expedición internacional ‘Debí tirar más fotos World Tour’ con 3,1 millones de entradas vendidas a nivel mundial, tras ofrecer 55 conciertos en 22 ciudades de cuatro continentes.
Después de soportar su expedición a audiencias rodeando del mundo, Bad Bunny regresó a Puerto Rico con dos conciertos con entradas agotadas en el Estadio Hiram Bithorn en San Juan, reuniendo a 70.000 fanáticos durante las noches del 22 y 23 de agosto, según los productores Noah Assad Presents y Move Concerts.
A lo grande de su reconvención, Bad Bunny llevó la civilización puertorriqueña a escenarios de Latinoamérica, Europa, Asia y Australia, conectando con audiencias a través de los sonidos de la plena, la salsa y otros ritmos que forman parte de la identidad musical de la isla.
La música puertorriqueña estuvo presente en cada etapa con Los Pleneros de la Cresta y Los Sobrinos, así como el clan Chuwi, que adicionalmente abrió las dos noches de candado en Puerto Rico.
Durante las presentaciones finales, Bad Bunny habló sobre su orgullo de ser puertorriqueño, las doctrina que ha recibido de la isla y el apoyo que ha recibido de su gentío a lo grande de su carrera.
También hubo mensajes reivindicativos contra el Gobierno de Puerto Rico por los cortes de luz, el racionamiento de agua y un megaproyecto turístico de abundancia que despierta las críticas de la ciudadanía y los activistas ambientales.
La casita, uno de los rudimentos centrales de ‘Debí tirar más fotos’, estuvo presente asimismo durante las dos noches de candado en San Juan, manteniéndose como una representación del hogar y la identidad que han definido el tesina.
Las dos noches de candado reunieron a algunos de los artistas que han formado parte de la trayectoria de Bad Bunny, entre ellos Archechizo, Farruko, Ñengo Flow, Víctor Manuelle, DEI V, RaiNao, Jowell & Randy y Rauw Alejandro.
La conclusión de la expedición llega a posteriori de su histórica residencia ‘No me quiero ir de aquí’ en Puerto Rico, su presentación en el medio tiempo de la Super Bowl y premios como el Grammy al Libro del Año, el primero otorgado a un disco completamente en castellano.
