Puede que escasamente haya acumulado 45 visitas al plato a nivel de Grandes Ligas, pero el dominicano Josué De Paula ya luce como determinado que podría marcar la diferencia para los Dodgers en el 2027 y más allá.

El mejor prospecto de los Dodgers (Nro. 4 en normal, según MLB Pipeline) casi ni sintió el brinco cuando fue ascendido directamente a las Mayores desde Doble-A Tulsa en septiembre. Se apegó a su renovador enfoque en el plato bajo las luces más brillantes, luciendo como en casa fungiendo como bateador emergente en la postemporada.

Como bateador, De Paula parece más que dispuesto para ser titular de los Dodgers la próxima temporada. La gran interrogante es qué tanto puede mejorar con el manguito, y si Los Ángeles puede permitirse el abundancia de dejarlo ocurrir por un proceso de maduración a la defensiva a nivel de Grandes Ligas.

Según MLB Pipeline, la utensilio de fildeo de De Paula tiene una calificación de 40, la más débil de su repertorio. Pero la dirección de los Dodgers se siente alentada por los avances que ya ha acabado a la defensiva, creyendo que, con más trabajo duro, es capaz de convertirse en un cultivador de cúspide por encima del promedio.

“Creo que su mentalidad, y [la de] nuestro cuerpo técnico y la de todos nosotros, es convertirlo en el mejor jardinero defensivo que pueda ser para que sea un jugador completo”, comentó el administrador normal Brandon Gomes en la conferencia de prensa de fin de temporada de los Dodgers el miércoles. “Porque eso es lo que esperamos de todos nuestros muchachos que pisan el terreno”.

De Paula se embasó en la fracción de sus 42 visitas al plato en su permanencia de 11 juegos en las Mayores en septiembre, bateando de 31-10 (.323) con 11 bases por bolas y escasamente cinco ponches. Esa pequeña pero productiva muestra fue suficiente para que los Dodgers lo incluyeran en el roster para la postemporada, donde recibió dos boletos en tres visitas al plato como bateador emergente.

“Es simplemente un bateador especial”, comentó el manager Dave Roberts.

Los Dodgers vieron lo suficiente de De Paula para confirmar lo que habían creído por mucho tiempo: Tiene el talento para batear el pitcheo de Grandes Ligas. Pero lo vieron sólo como un bateador a nivel de la Gran Carpa este año.

El presidente de operaciones de béisbol, Andrew Friedman, lo dejó claro cuando Los Ángeles envió a De Paula a las menores tras el regreso de Shohei Ohtani de la índice de lesionados en la última semana de septiembre

“Lo vemos como un bateador designado”, dijo Friedman en ese momento. “Y Shohei está de regreso; él va a tomar los turnos al bate como BD… Pero ver lo que [De Paula] hizo en el plato, la calma en la caja de bateo. Es lo que esperas, pero nunca lo sabes realmente hasta que lo ves”.

De Paula no tuvo muchas oportunidades para mostrar el progreso que logró a la defensiva. En total, sumó seis entradas en el rosaleda izquierdo, logrando un out en la única oportunidad defensiva que tuvo el 13 de septiembre en Miami. Pero trabajó en su defensa todos los días que estuvo con el equipo vasto, saliendo a hacer trabajo temprano con el coach de tercera cojín y de los jardines, Dino Ebel.

No se trataba tanto de preparar a De Paula para patrullar el bosque izquierdo en el presente, sino de plantar una semilla para el futuro.

“Una cosa es que nosotros le digamos al muchacho: ‘Oye, esta es tu rutina diaria. Esto es lo que tienes que hacer’”, indicó Friedman. “Todos tuvimos 21 años en algún momento y pensábamos que teníamos todas las respuestas, y es simplemente difícil conectar esos puntos en tu cerebro”.

“Creo que su ascenso, la forma en que nuestros muchachos lo recibieron en el clubhouse, el estar rodeado de nuestros jugadores y ver cómo se preparan y qué hacen antes de un juego… de verdad caló en él de una manera que las palabras nuestras o de nuestro personal de liga menor no podrían haber logrado de la misma manera”.

Si De Paula puede convertirse en un cultivador izquierdo viable para arriesgar todos los días, podría provocar algunos de los mayores cambios en lo que sería una temporada muerta de transición para un roster de los Dodgers que sondeo rejuvenecerse. El mejora de De Paula reduciría, como insignificante, al dominicano Teóscar Hernández a un rol más pequeño, y como mayor, llevaría al equipo a inquirir un compañero de cambio por el experto cultivador.

Pero los Dodgers necesitan sentirse seguros de que el manguito de De Paula es apto para arriesgar todos los días antiguamente de comprometerse con él en el rosaleda izquierdo. Ya les encantó el crecimiento que vieron de él del 2025 al 2026, y creen que hay aún más potencial por explotar.

“Ahora estamos buscando un crecimiento real del 2026 al 2027”, señaló Friedman. “Y entonces, el cielo es el límite”.

Tomado de MLB.com (Sonja Chen).