La actriz británica Judi Dench afirmó que el deterioro de su visión le impide continuar con actividades que marcaron su trayectoria profesional durante más de siete décadas.
A los 91 primaveras, la ganadora del Oscar expresó durante una entrevista con Emma Barnett en el software Today de BBC Radio 4 que “no puedo estar en un escenario. Ya no puedo hacer teatro. Ya no puedo hacer cine. Ya no puedo leer”.
La intérprete recibió el dictamen de degeneración macular relacionada con la existencia en 2012, una enfermedad que afectó de forma progresiva su capacidad visual.
La degeneración macular relacionada con la existencia (DMAE) compromete la visión central y puede dificultar tareas como la recital, el agradecimiento de rostros y la orientación en determinados espacios. En el caso de Dench, el problema tuvo consecuencias directas sobre su trabajo en el teatro y el cine.
La actriz ya había referido en otras oportunidades las dificultades que enfrentaba en los rodajes y al momento de instruirse diálogos. En la charla emitida por la radiodifusión pública británica, describió con precisión el divisoria al que llegó su estado visual.
También relató que la errata de sinceridad provoca situaciones incómodas durante sus encuentros cotidianos. Según contó en la entrevista, a veces se acerca a desconocidos convencida de que se prostitución de algún conocido. “Voy hacia la gente equivocada y casi la abrazo”, explicó, antaño de advertir que había confundido a la persona.
Pese a esas restricciones, Dench mantuvo apariciones públicas y habló de cómo se adapta a la pérdida de visión. “La radio siempre ha sido importante para mí”, señaló durante la entrevista.
Consultada por el envejecimiento, la intérprete británica respondió sin profundizar en el tema. “No hay nada que decir al respecto. No pienso mucho en ello”, afirmó.
La carrera de Dench abarcó teatro, televisión y cine. Alcanzó una proyección internacional con su papel de M, la jefa del servicio secreto inglés en la clan de James Bond. Su comienzo en ese personaje ocurrió en GoldenEye, estrenada en 1995, cuando se convirtió en la primera mujer en materializar a la máxima autoridad del MI6 adentro de la franquicia.
Cuatro primaveras más tarde, recibió el Oscar a mejor actriz de reparto por su interpretación de la reina Isabel I en Shakespeare in Love. El agradecimiento correspondió a la ceremonia de 1999 y consolidó su presencia en el cine estadounidense.
Durante la entrevista, además recordó un desayuno al que asistió por invitación de Sir David Spedding, exjefe del MI6. La actriz contó que el chofer enviado para recogerla no logró ubicar su casa y que llegó cerca de vigésimo minutos tarde. “Le dije: ‘Siento mucho llegar tan tarde, su conductor no pudo encontrar mi casa’. Me encantó”, relató.
Cuando Barnett le preguntó quién debería ser el próximo James Bond, Dench evitó dar un nombre y respondió simplemente que no quería musitar del tema.
El conmemoración de Sidney Poitier y la influencia de Shakespeare
La conversación incluyó un conmemoración de la época en que Dench actuaba en la obra Amy’s View en Nueva York. Tras una función, el actor estadounidense Sidney Poitier se presentó en su camerino. En ese momento, el director Richard Eyre le daba indicaciones.
Dench evocó la entrada de Poitier como una experiencia intensa. “Fue emocionante”, destacó. Ante la pregunta sobre qué le había dicho el actor, respondió: “No mucho, solo me quedé con la boca abierta. Qué encantador”.
Poitier hizo historia en 1964 al convertirse en el primer hombre desafortunado que ganó el Premio de la Academia a mejor actor. Dench lo mencionó al repasar encuentros que conservó de su carrera artística.
La actriz además habló de su relación con la obra de William Shakespeare, una influencia presente en buena parte de su represión teatral. Recordó que, cuando tenía nueve primaveras, vio a su hermano interpretar al rey Duncan en Macbeth. Esa función despertó su interés por el dramaturgo inglés.
Según relató, una radio de la obra quedó grabada en su memoria y la convenció de que el papel era para ella. Además, aseguró estar enamorada de los sonetos por su ritmo, que comparó con el diástole del corazón. Fuente: Infobae


