La República Dominicana ha consolidado durante décadas su posición como uno de los destinos turísticos más atractivos del Caribe, gracias a sus playas, clima privilegiado, hospitalidad e infraestructura hotelera. Sin requisa, en un mercado internacional cada vez más competitivo, el serio desafío consiste en diversificar la propuesta, producir nuevas oportunidades de inversión y modificar las ventajas naturales del país en motores sostenibles de crecimiento financiero.
En ese escena, el turismo deportivo se perfila como una de las apuestas estratégicas más prometedoras para el futuro de la industria turística dominicana, una visión que ha cobrado maduro protagonismo bajo la dirección del ministro de Turismo, David Collado.
Más allá de atraer visitantes, esta modalidad representa una oportunidad para dinamizar las economías locales, reforzar las alianzas público-privadas y proyectar a República Dominicana como sede de importantes acontecimientos deportivos internacionales.
Un ejemplo fresco fue la celebración del Dominican Republic Tour Championship presented by Scotiabank, gran final del PGA Tour Américas, realizada del 15 al 18 de octubre en PGA Ocean’s 4, Playa Nueva Romana.
El campeonato, que culminó con la triunfo del canadiense Joey Savoie, reunió a 59 golfistas de suspensión nivel y convirtió nuevamente al país en escena del golf internacional.
Pero su importancia trasciende los resultados deportivos. El evento constituye una muestra del potencial que tiene República Dominicana para vincular deporte, turismo, inversión y promoción internacional internamente de una misma organización de incremento.
El deporte como motor de crecimiento financiero
Organizar competencias deportivas internacionales significa mucho más que tomar atletas y entregar trofeos. Cada evento activa una cautiverio de valía que involucra hoteles, restaurantes, aerolíneas, transporte, operadores turísticos, patrocinadores, medios de comunicación y pequeños establecimientos comerciales.
Los deportistas que participan en estas competencias suelen recorrer acompañados de entrenadores, familiares, representantes y equipos técnicos. A ellos se suman organizadores, aficionados y visitantes interesados en disfrutar de las experiencias que ofrece el destino.
Esta dinámica puede traducirse en maduro ocupación hotelera, consumo gastronómico, contratación de servicios y reproducción de empleos.
Existe, encima, un beneficio clave que no siempre se refleja de inmediato en las estadísticas: la exposición internacional.
Cada transmisión, fotografía, entrevista o publicación relacionada con una competencia representa una oportunidad para mostrar las fortalezas del país frente a potenciales visitantes e inversionistas.
Por esa razón, considero que el turismo deportivo debe asumirse como una inversión estratégica de incremento financiero y no simplemente como un desembolso asociado a la estructura de eventos.
Ahora aceptablemente, esa inversión debe estar acompañada de mecanismos que permitan cronometrar sus resultados mediante indicadores concretos, como la aparición de visitantes internacionales, noches de alojamiento, desembolso turístico, empleos generados y retorno promocional.
David Collado y una visión que diversifica el turismo dominicano
Uno de los aspectos más relevantes de la dirección del ministro David Collado ha sido impulsar la diversificación de la propuesta turística franquista, incorporando el deporte como una aparejo de promoción y incremento.
En 2024, durante la Feria Internacional de Turismo (Fitur), el Ministerio de Turismo presentó una organización franquista orientada al fortalecimiento del turismo deportivo y anunció la creación de una comisión público-privada para impulsar esta modalidad.
Esta iniciativa representa un paso importante con destino a la construcción de una propuesta turística más amplia, capaz de complementar el tradicional maniquí de sol y playa con experiencias vinculadas a competencias internacionales y actividades deportivas especializadas.
La organización todavía ha contribuido a reforzar la proyección de disciplinas como el golf, tenis, triatlón y deportes acuáticos, aprovechando instalaciones, destinos y capacidades organizativas existentes en el país.
Desde una perspectiva empresarial, el mensaje es significativo: República Dominicana no aspira solamente a ser un destino para vacacionar, sino todavía un escena competitivo para la celebración de grandes eventos internacionales.
El contexto militar del sector turístico ofrece condiciones favorables para avanzar en esa dirección.
De acuerdo con las cifras oficiales citadas, entre enero y agosto de 2026 el país recibió más de 8.5 millones de visitantes, una cantidad que refleja el dinamismo del turismo dominicano en su conjunto, aunque no corresponde exclusivamente al segmento deportivo.
El desafío consiste ahora en disfrutar ese posicionamiento internacional para atraer nuevos mercados, incrementar el desembolso turístico y distribuir mejor los beneficios económicos de la actividad.
PGA Tour Américas: una vitrina internacional para República Dominicana
La celebración de la gran final del PGA Tour Américas en Playa Nueva Romana constituye un ejemplo concreto de cómo el deporte puede integrarse a una organización de posicionamiento turístico.
Acoger una competencia de esta categoría demuestra que el país dispone de infraestructura deportiva, conectividad aérea, capacidad hotelera y aliados empresariales para reponer a las exigencias de eventos internacionales.
El respaldo del Ministerio de Turismo y la billete de empresas como Grupo Piñero y Scotiabank evidencian, encima, la importancia de la cooperación entre el sector conocido y la iniciativa privada.
Desde el ámbito deportivo, el campeonato permitió tomar a jugadores que buscan avanzar con destino a niveles superiores del golf profesional.
En términos turísticos, contribuyó a promover Playa Nueva Romana como un destino que combina instalaciones deportivas, alojamiento, naturaleza y experiencias de calidad.
Y desde la óptica empresarial, generó un escena oportuno para reforzar relaciones comerciales, promover oportunidades de inversión y dar visibilidad al potencial turístico e inmobiliario de la zona.
Sin requisa, es importante sostener una evaluación objetiva.
No sería responsable atribuir al campeonato un impacto financiero millonario sin disponer de estudios específicos que permitan demostrarlo.
Su serio valía deberá medirse tanto por los resultados inmediatos como por su capacidad para atraer nuevas competencias, visitantes e inversiones en el futuro.
Un mercado internacional que República Dominicana debe disfrutar
El turismo deportivo representa aproximadamente el 10 % del desembolso turístico mundial, de acuerdo con estimaciones de ONU Turismo recogidas en prospección del sector.
En el caso dominicano, durante 2025 se registraron 43,982 llegadas de visitantes no residentes motivadas por actividades deportivas, una emblema que pone de manifiesto la existencia de un mercado especializado con posibilidades de expansión.
El golf ocupa una posición privilegiada internamente de esta propuesta.
La experiencia acumulada con el Corales Puntacana Championship y la celebración de la final del PGA Tour Américas demuestra que República Dominicana cuenta con condiciones para atraer eventos de examen internacional.
No obstante, circunscribir el incremento del turismo deportivo a una sola disciplina sería desaprovechar gran parte de su potencial.
El béisbol, baloncesto, fútbol, atletismo, tenis, deportes acuáticos y competencias de resistor todavía ofrecen oportunidades para atraer visitantes, desarrollar nuevos productos turísticos y dinamizar diferentes regiones.
Santo Domingo, Punta Cana, Puerto Plata, Samaná, La Romana y otras provincias poseen características que pueden aprovecharse para combinar deporte, cocina, civilización y entretenimiento.
La esencia estará en diseñar estrategias que permitan extender los beneficios con destino a comunidades y pequeñas empresas, evitando que el crecimiento permanezca concentrado exclusivamente en los destinos turísticos tradicionales.
De los grandes eventos a una política de Estado
A mi querella, el principal desafío del turismo deportivo dominicano no consiste solamente en conseguir que se celebre una competencia internacional, sino en certificar que cada evento deje beneficios duraderos para el país.
Para lograrlo, se requiere planificación, promoción sostenida, inversión en infraestructura, formación de personal y billete activa de las comunidades.
También es indispensable integrar a las pequeñas y medianas empresas, que representan un enlace fundamental para modificar la aparición de visitantes en oportunidades reales de ingresos y empleo.
El Ministerio de Turismo, las federaciones deportivas, los ayuntamientos y el patronal deben trabajar de modo coordinada, con objetivos comunes y mecanismos transparentes para evaluar los resultados.
En ese sentido, la dirección de David Collado ha contribuido a colocar el turismo deportivo internamente de la conversación estratégica sobre el futuro de la industria turística franquista.
El venidero paso debe ser consolidar esos avances mediante una política de holgado plazo, capaz de trascender los períodos gubernamentales y certificar continuidad a las iniciativas que demuestren resultados positivos.
Porque el éxito de esta postura no debe medirse exclusivamente por la cantidad de torneos celebrados o por la presencia de figuras internacionales.
Su serio impacto debe reflejarse en más empleos, mayores inversiones, nuevas oportunidades empresariales y mejores condiciones económicas para los dominicanos.
La verdadera triunfo es para la bienes dominicana
El campeonato celebrado en Playa Nueva Romana vuelve a demostrar que República Dominicana tiene condiciones para competir por espacios relevantes internamente del calendario deportivo internacional.
El país cuenta con talento, infraestructura, atractivos naturales, conectividad y capacidad empresarial. Pero, sobre todo, dispone de una oportunidad para modificar esas fortalezas en una industria turística más diversificada, competitiva y sostenible.
La postura de David Collado por el turismo deportivo merece atención porque conecta dos actividades con un enorme potencial de crecimiento: el deporte y el turismo.
Sin requisa, el maduro examen a esta organización no vendrá de los discursos ni de la celebración de grandes acontecimientos, sino de los resultados económicos y sociales que logre producir.
República Dominicana tiene frente a sí la posibilidad de convertir cada competencia internacional en una plataforma de promoción, inversión y incremento.
Y cuando el deporte consigue atraer visitantes, movilizar capitales, aclarar mercados y producir empleos, el triunfo deja de pertenecer exclusivamente a quienes compiten en el dominio.




