Bill Russell. Wilt Chamberlain. Larry Bird.

Esa es la serie completa de quienes lograron vencer tres premios consecutivos al Jugador Más Valioso de la NBA. Nadie ha conseguido esa correr en 40 abriles, y la marcha de estrellas como Michael Jordan, LeBron James, Magic Johnson y Kareem Abdul-Jabbar demuestra lo difícil que es lograrlo.

Shai Gilgeous-Alexander, del Oklahoma City Thunder, tiene la oportunidad de lograrlo esta temporada, lo quiera o no. Su objetivo, como en abriles anteriores, es vencer y conseguir campeonatos, no carencia de índole individual.

“Simplemente tengo que ser el mejor jugador que pueda ser para este equipo de baloncesto, ganar tantos partidos como sea posible”, dijo Gilgeous-Alexander. “Esa fórmula me ha funcionado en el pasado, y he tenido la suerte de ganar dos seguidos. No será diferente para mí esta temporada”.

Es el mejor deportista del equipo que, inmediato con los San Antonio Spurs, es uno de los favoritos para vencer el campeonato de la NBA. Ha obtenido más del 75% de los votos para el MVP en las últimas dos temporadas, y su promedio de 32 puntos por partido es el mejor de la NBA durante ese período.

Él siquiera cree favor cogido aún su mayor potencial.

“Siento que soy mejor jugador de baloncesto, más versátil”, dijo Gilgeous-Alexander. “Y también estoy en mejor forma física”.

El jefe genérico de los Thunder, Sam Presti, ha estado en contacto con jugadores del Salón de la Fama. Reconoce las cualidades de Gilgeous-Alexander y, en su conferencia de prensa de pretemporada el mes pasado, afirmó que los grandes de ese nivel tienen «algo que los distingue de los demás y los hace únicos».

“Tiene las cualidades básicas: ética de trabajo, disciplina, carácter; todo lo que se necesita para ser un jugador de élite constante en la NBA o en cualquier otro lugar”, dijo Presti. “Pero su inteligencia y autocontrol emocional son superiores, en mi opinión. Es extraordinario. Su perspectiva es compleja. No vive en un mundo de aprobados y suspensos, y creo que eso es parte de lo que le ha permitido pasar de ser un jugador universitario poco cotizado a llegar tan lejos”.

El esparcimiento ha cambiado, y Gilgeous-Alexander es uno de los jugadores que lo ha cambiado.

Los jugadores internacionales han vacada los últimos ocho premios MVP; si la investigación anual de los gerentes generales de la alianza resulta ser precisa, esa ráfaga se extenderá a nueve esta temporada, ya que Victor Wembanyama de los Spurs es su preferido en la pretemporada para alzarse con el trofeo la próxima primavera.

Y con Joel Embiid —la tercera selección en 2014 y MVP en 2022-23— como excepción, muchos de esos eventuales MVP nacidos en el extranjero no eran precisamente esperados por muchos que alcanzaran ese nivel cuando ingresaron a la alianza. Giannis Antetokounmpo, entonces de Milwaukee y ahora de Miami, fue la 15.ª selección genérico en el draft de 2013; ganó dos MVP en esta etapa internacional. Nikola Jokic de Denver fue seleccionado en el puesto 41 genérico; es tres veces MVP. Gilgeous-Alexander fue seleccionado en el puesto 11; ahora ha vacada dos MVP consecutivos.

“Él sigue progresando”, dijo Presti. “Aún le queda mucho camino por recorrer, y creo que su mentalidad es lo más importante que impulsa todo eso”.

Ganar asimismo trae consigo el éxito individual, y Gilgeous-Alexander lo sabe. Pero a menudo recuerda a la concurrencia que logros como las temporadas de MVP se consiguen gracias al esfuerzo de muchas personas, no solo del triunfador del trofeo.

Si los Thunder vuelven a ser contendientes, probablemente será uno de los principales candidatos. El mejor deportista de los mejores equipos suele estar entre los favoritos para el MVP. Y si lo apetencia de nuevo, tendrá un precio: Gilgeous-Alexander ha colmado a sus compañeros de regalos de agradecimiento tras sus dos primeras temporadas como MVP, incluyendo relojes de ostentación, abrigos Burberry y mucho más.

Para Gilgeous-Alexander, el liderazgo es mucho más importante que los trofeos.

“Es algo que he buscado intencionalmente, pero también creo que ha surgido de forma natural a medida que he madurado como persona”, dijo. “Convertirme en padre me ha ayudado en eso. Eres un ejemplo para alguien cada día, y aunque es un poco diferente en la vida real, en esencia es lo mismo. Lideras con el ejemplo, y es difícil lograr que la gente te siga si no haces lo correcto y no predicas con el ejemplo”.