El cantautor fue agradecido en Roma frente a el presidente Luis Abinader, en una ceremonia que culminó con Maridalia Hernández interpretando su emblemática canción y el sabido bailando de pie.
Roma, Italia.- El cantautor dominicano Juan Luis Guerra recibió este viernes un registro de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) por su emblemática composición “Ojalá que llueva café”, durante la ceremonia de clausura del Foro Mundial de la Alimentación 2026, celebrada en la sede del organismo internacional en Roma, Italia.
El homenaje, realizado en presencia del presidente Luis Abinader y la primera dama Raquel Arbaje, se convirtió en una celebración de la música dominicana cuando la cantante Maridalia Hernández interpretó la reconocida composición, acompañada de la Boba Band y un corro de niños y niñas, provocando que los asistentes se pusieran de pie para hurtar.

Guerra recibió la distinción en una ceremonia encabezada por autoridades de la FAO, organismo dirigido por Qu Dongyu, quien además participó en las actividades oficiales desarrolladas durante la semana en la renta italiana.
La canción, publicada en 1989, fue reconocida por su mensaje de esperanza y su representación de las aspiraciones de los pueblos latinoamericanos de pasar el penuria, la pobreza y las dificultades que enfrentan las comunidades rurales.
Una canción nacida de una metáfora en Santiago
Al cobrar el registro, Juan Luis Guerra expresó su agradecimiento a la FAO y destacó la presencia del mandatario dominicano, su esposa y la delegación oficial que participó en la ceremonia.
“Nos sentimos honrados con la presencia de nuestro señor presidente Luis Abinader, su esposa Raquel Arbaje, y todas las autoridades dominicanas que hoy nos acompañan”, manifestó el comediante.
Durante su intervención, el intérprete de “Bachata rosa” recordó que la inspiración para componer “Ojalá que llueva café” surgió de una metáfora que conoció en Santiago de los Caballeros durante la período de 1980.
“Es un honor recibir este reconocimiento por ‘Ojalá que llueva café’, una canción que compuse inspirado en una hermosa metáfora que encontré en Santiago de los Caballeros en los años 80”, expresó.
El comediante explicó que aquella inspiración terminó convirtiéndose en una obra musical que ha trascendido generaciones y fronteras, llevando un mensaje de esperanza a distintos países.
“Lo que era entonces un simple aguacero de yuca y té, se ha convertido en un canto de alegría y esperanza que une a nuestros pueblos latinoamericanos y del mundo”, señaló.
Guerra además relacionó el significado de su composición con los esfuerzos internacionales destinados a erradicar el penuria, uno de los principales objetivos de la FAO.
El cantautor consideró que la solidaridad, la fe y el compromiso colectivo pueden contribuir a construir sociedades en las que todas las personas tengan golpe a una comestibles adecuada.
“La música dominicana se viste de fiesta”
En uno de los momentos más emotivos de su discurso, Guerra expresó la satisfacción que representa para él cobrar una distinción internacional por una composición que forma parte de la identidad musical dominicana.
“Por esta razón, nuestros corazones se llenan de gozo y la música dominicana se viste de fiesta para celebrar”, manifestó.
El comediante dedicó palabras de agradecimiento a su esposa, Nora Vega, quien lo acompañó durante la ceremonia, así como a su representante, Marilis Germán, sus amigos y los integrantes de su agrupación 4.40.
También destacó el papel de su fe cristiana en su vida personal y artística, al atribuir a Jesús la inspiración que le permitió imaginar el mundo de afluencia descrito en su canción.
“Él me dio la capacidad para soñar en un mundo de arroz graneado, de batatas y fresas, donde lloviera café”, expresó Guerra al concluir su intervención.
Maridalia Hernández pone a hurtar al sabido
Luego de la entrega del registro, la ceremonia adquirió un hábitat festivo con la presentación de la destacada cantante dominicana Maridalia Hernández.
La intérprete subió al proscenio acompañada de un corro de niños y niñas y de la Boba Band, integrada por músicos de la agrupación de Juan Luis Guerra, para ofrecer una lectura particular de “Ojalá que llueva café”.
La recital se convirtió en uno de los momentos más celebrados de la clausura, cuando los asistentes comenzaron a levantarse de sus asientos y hurtar al ritmo de la composición.
La estampa reflejó el resonancia internacional de una canción que, más de tres décadas a posteriori de su propagación, continúa identificando a la República Dominicana y transmitiendo un mensaje de esperanza.
La billete de los niños y niñas además aportó un componente simbólico a la presentación, en un encontronazo internacional dedicado a promover mejores condiciones alimentarias para las generaciones presentes y futuras.
Un foro dedicado a combatir el penuria
El Foro Mundial de la Alimentación 2026 se desarrolló del 8 al 16 de octubre en Roma, bajo el inscripción “Innovar hoy para nutrir mañana”, con la billete de representantes gubernamentales, organismos internacionales, productores, científicos, jóvenes y especialistas en seguridad alimentaria.
La iniciativa, impulsada por la FAO, sondeo promover soluciones para trocar los sistemas agroalimentarios mediante la innovación, la investigación científica, la inversión y la billete de las nuevas generaciones.
El software incluyó encuentros de stop nivel, exposiciones, debates y actividades culturales orientadas a acorazar la producción agrícola y mejorar el golpe a los alimentos.
Entre sus principales componentes figuraron la batalla rozagante, la ciencia y la innovación, así como las oportunidades de inversión para desarrollar sistemas alimentarios más sostenibles e inclusivos.
La FAO destacó la billete de América Latina y el Caribe en las discusiones sobre expansión rural, producción agrícola, empleo, golpe a mercados y seguridad alimentaria.
República Dominicana además recibe registro
La clausura del foro además contempló un registro a la República Dominicana por sus avances en la reducción del penuria y por apoyar la prevalencia de la subalimentación por debajo del 2.5 %, según la información difundida por la Presidencia de la República.
Este resultado fue presentado por las autoridades dominicanas como parte de los avances del país en materia de seguridad alimentaria y cumplimiento de los objetivos internacionales de expansión.
Durante su billete en las actividades de la FAO, el presidente Luis Abinader sostuvo encuentros con autoridades del organismo para tocar las políticas públicas relacionadas con la producción agropecuaria, el golpe a los alimentos y la protección social.
El pasado 12 de octubre, el mandatario se reunió con el director militar de la FAO, Qu Dongyu, quien destacó los avances dominicanos y anunció una próxima entrevista al país para conocer las experiencias nacionales en seguridad alimentaria.
Abinader atribuyó los resultados a una combinación de crecimiento financiero, financiamiento al sector agropecuario, subsidios a insumos agrícolas y programas sociales dirigidos a entregar el golpe de la población a los alimentos.
“Ojalá que llueva café”, un himno de esperanza
Publicada en 1989 como parte del disco del mismo nombre, “Ojalá que llueva café” se convirtió en una de las composiciones más representativas del repertorio de Juan Luis Guerra y su agrupación 4.40.
La canción utiliza imágenes relacionadas con los alimentos y la agricultura para expresar el deseo de afluencia en las comunidades rurales, donde numerosas familias dependen de la tierra para su sustento.
Su contenido combina medios de la civilización popular dominicana con una advertencia sobre las deposición económicas y sociales de los trabajadores del campo.
A través de los abriles, la obra ha sido interpretada en numerosos escenarios internacionales y se mantiene como una de las canciones más reconocidas de la música dominicana.
El homenaje de la FAO adquiere un significado particular al vincular esa composición con los esfuerzos internacionales para combatir el penuria y promover una comestibles digna.
La ceremonia concluyó con una celebración que reunió música, civilización y un mensaje de solidaridad, mientras los asistentes bailaban una canción nacida en la República Dominicana y convertida en símbolo de esperanza para millones de personas.


