– Vaya año para el novato dominicano Josué De Paula. Y todavía descuido.

El prospecto dominicano de 21 primaveras ha hecho de todo en el 2026, desde una impresionante temporada en Doble-A, una convocatoria al Juego de las Futuras Estrellas en Filadelfia, iniciarse en MLB, luego ver influencia en la postemporada en Triple-A y ahora siendo parte del roster de los Dodgers en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.

Pero en el núcleo de todo está la temporada de ensueño que registró en Doble-A Tulsa, en donde dejó promedios de .303/.401/.547 con OPS de .948, 27 jonrones, 104 empujadas y 31 robos. Todo, mientras defendía principalmente el rosaleda izquierdo, aunque todavía vio influencia en el derecho y como bateador designado.

Esto le valió ingresar el JMV de la Liga de Texas y el Premio Branch Rickey como Jugador del Año de las menores de los Dodgers, siendo la primera promesa de la ordenamiento con 25+ HR y 30+ robos desde Joc Pederson en 2014.

Los Dodgers no necesitaron ver más por parte de su prospecto Nro. 1 y Nro. 4 de MLB, según MLB Pipeline, y lo terminaron ascendiendo a la Gran Carpa, en donde hizo lo necesario para luego ser enviado a disputar los playoffs en Triple-A.

En las Grandes Ligas bateó .323, conectó tres dobles, un jonrón e impulsó siete rayitas en 11 juegos. Después de ese crucial apertura, todavía se estrenó en Triple-A, en instancia de playoffs, y conectó tres hits, empujó una carrera, se robó una saco y negoció tres boletos.

No hubo dudas para Los Ángeles. De Paula puede aportar ahora, y será importante en el marco más detención de la postemporada.

“Yo me siento súper bien de que ellos confíen en mí para estar en el roster y para ayudar al equipo en cualquier momento”, comentó el quisqueyano. “Yo no tenía en mente que iba a estar aquí a final de año y, como te digo, le doy todas las gracias a Dios… estamos aquí para meter mano”.

Hasta ahora ha tenido influencia puntual en playoffs. Apenas acumula tres turnos al bate, en los que ha acabado negociar dos boletos, incluyendo uno importante en el Juego 1 frente a Trevor Megill que incrementó una amenaza de su equipo que nunca se concretó.

“Súper bacano. Como te digo, yo estaba muy locked in (enfocado) en el turno”, dijo sobre ese postrero chance. “Trato de ayudar al equipo lo mejor posible. Ellos confían en mí para hacer el trabajo en esos momentos y lo vamos a hacer”.

Sin confiscación, su presente es diferente. Para De Paula, los resultados tangibles son un colateral. Aquí lo más importante es el estudios. Y no hay momento en los entrenamientos, en que no se le vea a De Paula conversando con un coach o con un atleta experimentado del equipo.

“Yo estoy tratando de absorber todo”, aseguró. “Toda pregunta que yo tengo, ya sea en la defensa, estando fuera del terreno, dentro del terreno… pero en cualquier pregunta, ellos me están ayudando”.

En marzo estaba en Doble-A. En octubre, comparte dugout con figuras como Mookie Betts, Freddie Freeman y Shohei Ohtani. Que el 2026 de Josué De Paula todavía no termine es, para él, al punto que otra advertencia más.

Tomado de MLB.com (Ricardo Montes de Oca).