Los Milwaukee Brewers vencieron 6-2 a los Los Angeles Dodgers el miércoles en el Juego 3 de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional (NLCS) y se colocaron a un solo triunfo de avanzar a la Serie Mundial por primera vez en 44 primaveras. Los Brewers en realidad podrían lograrlo. Y si lo consiguen, la imagen que definirá esta Serie de Campeonato de la Liga Nacional de 2026 será la de Jake Bauers en el plato —encarnando el espíritu de su equipo y de su ordenamiento—, sin rendirse de ningún modo.
Bauers, quien protagonizó un épico duelo de 12 lanzamientos contra Yoshinobu Yamamoto en el segundo articulación, enfrentó 11 envíos del arrojador siniestro de los Dodgers, Blake Snell, en la parte suscripción de la séptima entrada este miércoles. Conectó de foul el octavo, el noveno y el décimo extensión. El undécimo fue una recta que quedó demasiado centrada sobre el plato; Bauers la aprovechó y la envió al pabellón del carmen derecho del Dodger Stadium, convirtiéndola en un jonrón de dos carreras. Su banquillo estalló en felicidad, siendo prácticamente el único sonido en un estadio que quedó completamente atónito.
Every pitch from that UNREAL Jake Bauers at-bat 😤
11 pitches. One unforgettable moment. https://t.co/QpDMUMMPFP
— MLB (@MLB) October 15, 2026
Bauers, quien estuvo a punto de dejar el béisbol hace un par de primaveras, pero no se rindió. Ahora está demostrando esa misma determinación en la Serie de Campeonato de la Liga Nacional.
Los Brewers ganaban 3-2 y, un bateador más tarde, Garrett Mitchell amplió la delantera con un jonrón propio. Se repitió la misma panorama: los Brewers se encaminaban a tomar una delantera de 3-0 en esta Serie de Campeonato de la Liga Nacional (NLCS), pactada al mejor de siete juegos.
Fue su villa conquista viniendo de antes en esta postemporada. Esa sigla iguala el récord de más triunfos de este tipo en los primeros siete partidos de una postemporada, compartido con los Yankees de 1996 y los Phillies de 1980.
Las aspiraciones de los Dodgers de conquistar un tercer título consecutivo de Serie Mundial se están desvaneciendo. Para la sombra del jueves, podrían haberse extinguido por completo.
En la historia de la MLB, 42 equipos han quedado en desventaja de 3-0 en una serie de postemporada al mejor de siete juegos. Treinta y dos de ellos cayeron sin encarar resistor, sufriendo una barrida. Solo dos han acabado siquiera forzar un séptimo articulación tras ir perdiendo 3-0. Los Astros ganaron los juegos 4, 5 y 6 contra los Rays en la Serie de Campeonato de la Liga Americana (ALCS) de 2020, pero terminaron perdiendo el séptimo articulación. Solo los Red Sox de 2004, en la ALCS contra los Yankees, lograron remontar por completo para percibir la serie.
Los Dodgers necesitarán un asombro de esa magnitud.
En este punto, parece mucho más probable que Milwaukee sea quien haga historia en el béisbol. Hace un año, en esta misma ronda y en presencia de el mismo equipo, los Brewers fueron barridos. Si logran devolverles el protección, se convertirían en el primer equipo en ser barredura de los playoffs un año y, al año ulterior, barrer al mismo equipo en cualquier serie de postemporada.
Bastó un solo extensión para que los Brewers dejaran claras sus intenciones la sombra del miércoles. ¿Podrían estar a la categoría del momento? ¿Podrían soportar la presión de tener a los campeones contra las cuerdas?
La respuesta de Jackson Chourio fue elocuente. Sí, podían.
Desde 1988, cuando se empezaron a registrar datos completos sobre el conteo de lanzamientos, solo cinco bateadores habían conectado un jonrón en el primer extensión de un partido de postemporada. Chourio se convirtió en el sexto. Sorprendió a Snell conectando una recta en el primer extensión y enviando la pelota en torno a la partida opuesta. Milwaukee se puso en delantera 1-0.
A partir de ahí, Snell se asentó y mantuvo el partido al inteligencia. Llegó a retirar a 14 bateadores consecutivos y no permitió más carreras hasta esa fatídica séptima entrada. Les dio una oportunidad a los Dodgers, siempre y cuando su ataque lograra despertar. Y en la parte devaluación de la sexta, así sucedió.
El abridor de los Brewers, Robert Gasser, mantuvo a Los Ángeles sin anotaciones durante cinco entradas. Sin bloqueo, fue sustituido por Abner Uribe en la sexta, y Uribe simplemente no estuvo a la categoría: otorgó bases por bolas a tres bateadores de los Dodgers y luego permitió un doble productor de dos carreras de Smith, que golpeó la parte superior del tapia entre los jardines izquierdo y central.
Smith llegó cómodamente a segunda almohadilla y soltó un aullido de optimismo. Todo el estadio pareció hacer lo mismo. Se sentía como el momento que podría inclinar la peso de la serie a su protección. Los campeones habían hecho acto de presencia; los Dodgers habían audaz el contragolpe necesario.
Pero los Brewers tenían una respuesta. Siempre la tienen.
