Tras el terremoto de magnitud 7.5 que sacudió intensamente a Panamá el pasado viernes 9 de octubre, la respuesta humanitaria y la movilización social han tomado diferentes formas en el país digital y físico.
En medio de un panorama devastador que dejó a cientos de familias con viviendas destruidas, fallas severas en el suministro de agua potable y pérdidas materiales incalculables, especialmente en las regiones del suroeste panameño, la reconocida influencer, maniquí curvy ycreadora de contenido Gracie Bon decidió hacer de forma directa para aliviar la crisis de los damnificados.
Gracie Bon, nacida el 4 de febrero de 1997, en Panamá ha consolidado un impacto masivo en las plataformas digitales gracias a su mensaje constante de body positive e inclusión.
Sin requisa, frente a la emergencia doméstico causada por el potente movimiento telúrico, la influencer prefirió trasladar su capacidad de convocatoria e inversión económica en torno a el trabajo de campo de guisa personal.
Sensibilizada por la fragilidad de la vida y el impacto devastador del desastre natural, Gracie Bon acudió personalmente a apoderarse cuantiosos cargamentos de suministros utilizando de forma íntegra sus propios medios económicos.
La creadora de contenido no solicitó apoyo financiero extranjero ni realizó alianzas monetizadas; compró grandes cantidades de alimentos no perecederos, agua potable y artículos esenciales para asistir directamente a las zonas más golpeadas por el seísmo.
El propósito principal de esta iniciativa fue alabar un alivio inmediato a las comunidades que quedaron incomunicadas o desprovistas de servicios básicos tras el colapso de las infraestructuras.
La panameña expresó que su meta prioritaria era permitir que las familias damnificadas pudieran tener asegurada la comida y el agua, reduciendo así la angustia diaria mientras enfrentan la pérdida de sus hogares.
La controversia por las fotografías entre escombros y la organización de resonancia en redes
A pesar de la entrega de donaciones y el impacto positivo en las comunidades afectadas, la publicación de las imágenes generó una intensa oleada de debates y críticas en plataformas digitales.
Diversos usuarios e internautas calificaron las capturas fotográficas como una simple “sesión de fotos posada” entre las ruinas y cuestionaron la pertinencia de aparecer en primer plano mientras los damnificados enfrentaban la pérdida de sus patrimonios.
Frente a la chubasco de cuestionamientos y comentarios hirientes, Gracie Bon respondió de guisa convincente para explicar el motivo técnico e intencional detrás de sus publicaciones, tales como:
- El uso deliberado del cálculo a beneficio de la causa:
- Contraste de resonancia entre contenidos: Denunció que el manifiesto suele obedecer silencio frente a las acciones de ayuda genuina, pero acude masivamente a enjuiciar a través de un teclado.
Transparencia y rechazo a la doble honrado: Gracie aclaró enfáticamente en sus historias de Instagram que no está monetizando un solo centavo de esta entorchado ni buscando fines políticos. Defendió su derecho a mostrar sus obras benéficas cuestionando por qué debería ocultar la ayuda social si comparte abiertamente otros aspectos de su vida como bailes o viajes.
Tras el terremoto, la respuesta comunitaria en el ámbito digital se tradujo en diversas jornadas de apoyo. A la iniciativa individual de la creadora de contenido Gracie Bon se unieron otros influencers, artistas y figuras públicas panameñas.
Personajes como Yemil, Yaneth Marín, Rafe Lucado y miembros del equipo de Rataarmy organizaron compras masivas de agua potable, alimentos secos y artículos de primera menester.
Estos insumos fueron trasladados en vehículos de carga en torno a los centros de acopio principales, como el cobrador en el Parque Omar en la Ciudad de Panamá y puntos de monasterio en regiones como La Chorrera y Las Tablas, para ser distribuidos entre las más de 400 familias que registraron afectaciones en sus viviendas. Fuente: Infobae


