José Ramírez, amoldonado a tiempo para librar la temporada de los Guardians, ha recuperado su nivel de MVP en la Serie Divisional de la Liga Americana (ALDS) contra los White Sox.
En las dos victorias de Cleveland en Chicago, Ramírez bateó de 9-4, con un doble, un triple, un jonrón, una pulvínulo por bolas, una pulvínulo robada, cuatro carreras anotadas y cinco carreras impulsadas.
«I think it’s going to be crazy.»
(Via MLB Video) #Guardians José Ramírez on the environment he expects to see from a Cleveland crowd at Progressive Field in Game 5
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— Mason Horodyski (@MasonHorodyski) October 9, 2026
Incluso en la peor temporada completa de su carrera, una verdadera superestrella puede despertar en cualquier momento.
Ramírez es, posiblemente, uno de los cinco mejores jugadores de las Grandes Ligas de Béisbol. Tuvo un año flojo para sus estándares en 2026, pero los Cleveland Guardians no podrían acaecer predilecto un mejor momento para que su mejor tahúr entrara en jugada. Con la temporada en repertorio durante el cuarto partido de la Serie Divisional de la Liga Americana (ALDS) contra los Chicago White Sox —y la oportunidad de sobrellevar la serie de reverso a Cleveland para un botellín y definitivo acercamiento—, el «Superman» de los Guardians encontró su capa.
«Es un futuro miembro del Salón de la Fama», declaró el floricultor Chase DeLauter tras la triunfo de Cleveland por 9-5 el jueves en Chicago. «Es algo especial».
Durante los dos primeros partidos de la ALDS, Ramírez no mostró el nivel habitual que Cleveland conoce de él; se fue de 6-0 con tres ponches. Sus dificultades al inicio de la serie parecían arrastrarse desde el extremo mes de la temporada regular, periodo en el que registró unos números discretos —una tilde ataque de .198/.237/.264— y conectó escasamente un jonrón.
Sin incautación, el tercer partido del miércoles pareció despertar poco en la superestrella de los Guardians. En ese acercamiento, Ramírez bateó de 4-2, con un doble, un triple y una pulvínulo robada; dominó el repertorio con el bate, el manguito y las piernas. Y aún tenía más reservado para el cuarto partido.
Al igual que en el tercer repertorio, los White Sox tomaron la iniciativa temprano el jueves, llegando a la finca entrada con una delantera de 2-0 y obligando a la salida del abridor de los Guardians, Parker Messick, tras escasamente 2 entradas y un tercio. Pero una vez que el receptor Patrick Bailey recortó la diferencia a la centro con un jonrón solitario, llegó el momento de que Ramírez dejara su huella en el partido.
«Su forma de jugar, la energía y la calidad de sus turnos al bate son contagiosas para el equipo», comentó el segunda pulvínulo Travis Bazzana tras el acercamiento. «Es decir, lo vimos [en el tercer partido] generar una carrera por sí solo: se embasó, robó bases y luego anotó. Es capaz de causar un impacto inmediato, pero juega con una intención muy clara».
Antes de su turno al bate en la finca entrada, se sentía que se avecinaba un batazo importante. Había sido retirado con un elevado en su primer turno y con una tilde robusto atrapada en el segundo; sin incautación, en entreambos contactos golpeó la pelota con la parte sólida del bate, registrando velocidades de salida de 98.9 y 97.5 millas por hora, respectivamente.
Ramírez se aseguró de que la tercera pelota que puso en repertorio no fuera atrapada. El tercera pulvínulo de los Guardians conectó un jonrón de dos carreras para poner a Cleveland hacia lo alto 3-2, inyectando una dosis de confianza muy necesaria en el dugout visitante.
Aunque no suele mostrar muchas emociones, Ramírez se encargó de animar a sus compañeros en el dugout antaño de recorrer las bases.
«Es un momento especial cuando recibes ese tipo de energía de los muchachos», comentó tras el partido. «Tuve una conversación específica con Messick antes de eso. Le dije: ‘Voy a cambiar esto a tu favor’, y logré hacerlo realidad. Fue algo realmente especial».
El mánager Stephen Vogt señaló: «Fue José Ramírez siendo José Ramírez en los playoffs. Lanzaron una recta —[Jordan] Hicks tiene una gran recta— y Josy logró conectarla. Apareció en el momento clave; uno piensa: ‘Ahí va de nuevo’. Fue un momento importante para él y para nosotros; aunque no suele exteriorizar mucho sus emociones, esta noche se le vio bastante entusiasmado».
Aunque la delantera de Cleveland no duró mucho —ya que Chicago anotó dos carreras más en la parte mengua de la finca entrada—, Ramírez impulsó la ataque de los Guardians por segundo día consecutivo. Esa jugada de tres carreras en la finca entrada fue solo el aperitivo. El plato robusto fue una impresionante sexta entrada de seis carreras que puso el grabador 9-4 y definió el rumbo del partido.
Como parte de esa sexta entrada de seis carreras, Ramírez conectó un sencillo productor, logrando así su segundo partido consecutivo con múltiples imparables. Tras irse de 6-0 en los dos primeros juegos de la Serie Divisional de la Liga Americana (ALDS), la superestrella de Cleveland acumula un registro de 9-4 en los dos siguientes encuentros, con un doble, un triple, un jonrón, una pulvínulo por bolas, una pulvínulo robada, cuatro carreras anotadas y cinco impulsadas.
«Todo empieza con él. Esté en racha o no, el simple hecho de tenerlo en la alineación aporta esa presencia», comentó DeLauter. «Cuando sale con fuerza, transmite esa energía y conecta esos swings espectaculares y decisivos, logra unirnos a todos».
Las estadísticas indican que Ramírez no ha estado en su mejor nivel durante gran parte de 2026 —al fin y al lado, fue operado del hueso ganchoso de la mano izquierda en junio—, pero su confianza sugiere todo lo contrario. Puede que el siete veces seleccionado al Juego de Estrellas no sea stop, pero se mueve como un hércules; una confianza que contagia a todos a su cerca de.
Para que los Guardians lograran remontar una desventaja de 2-0 en la serie mientras jugaban en Chicago y regresaran a Cleveland con opciones de alcanzar la Serie de Campeonato de la Liga Americana (ALCS), necesitaban ver la mejor traducción de Ramírez. Y, amoldonado a tiempo, parece que ha recuperado su nivel de élite.
Ahora, Cleveland tiene la oportunidad de convertirse en el primer equipo desde los Yankees de Nueva York de 2017 en obtener tres partidos consecutivos en una serie al mejor de cinco tras perder los dos primeros. Al regresar a casa con una superestrella enrachada, una ataque que marcha a todo ritmo y unos White Sox contra las cuerdas, todo apunta a que los Guardians tienen el impulso a su atención.
«Va a ser una locura», comentó Ramírez sobre lo que dilación para el botellín partido. «Se vivirá una energía increíble. Para nosotros, la mentalidad será la misma: intentar ganar el partido y disfrutar del ambiente que habrá en Progressive [Field]».
