Tomar delantera de 2-0 en una serie de postemporada de las Grandes Ligas al mejor de cinco partidos representa mucho más que un buen eclosión.
Históricamente, ha sido una delantera casi definitiva para el equipo que consigue los dos primeros triunfos.
De acuerdo con los registros históricos, los conjuntos que han tomado una delantera de 2-0 han terminado ganando la serie en 83 de 93 ocasiones, para un impresionante 89 % de efectividad.
Yankees continue to embarrass themselves, this time it’s Jazz Chisholm Jr. trying to be a hero https://t.co/NPujS5lLcg
— Talkin’ Yanks (@TalkinYanks) October 6, 2026
La tendencia es aún más sólido en las Series Divisionales disputadas bajo el contemporáneo formato 2-2-1. Los equipos que han ganadería los dos primeros encuentros en casa han terminado avanzando en 33 de 36 ocasiones, equivalente al 92 %.
Ese antecedente coloca contra las cuerdas a los Yankees de Nueva York, Padres de San Diego y a los Guardianes de Cleveland, que se encuentran al borde de la asesinato, mientras que, los Dodgers de Los Ángeles y Atlanta llegan a sus próximos compromisos con su serie igualada a 1-1.
En una serie corta, cada partido adquiere un valía determinante. Una delantera de 2-0 obliga al rival a ingresar tres encuentros consecutivos para sobrevivir, una tarea que la historia demuestra que pocos equipos han conseguido completar.
Una remontada que no ocurre desde 2017
Para encontrar la última ocasión en que un equipo logró remontar un cargo de 0-2 en una serie al mejor de cinco hay que remontarse a 2017.
Ese año, los Yankees de Nueva York hicieron historia al avanzar en la Serie Divisional de la Liga Americana (SDLA) luego de perder los dos primeros partidos frente a Cleveland.
Secured the W ✔️ https://t.co/srExwLkH15
— Chicago White Sox (@whitesox) October 6, 2026
Desde entonces, ningún equipo ha conseguido repetir una remontada de esa magnitud en una serie al mejor de cinco. El antecedente convierte el 2-0 en una de las ventajas más difíciles de revertir en la postemporada y pone de manifiesto la enorme presión que enfrentan los equipos que comienzan una serie con dos derrotas.
