El pedido que realizaron las principales ligas deportivas profesionales de los Estados Unidos, para que se tomen medidas para controlar a los apostadores, llega cuando ya la situación da visos de estar fuera de control.
Nunca ayer las diferentes asociaciones de jugadores de distintas disciplinas habían resuelto el queja al firmamento, como viene sucediendo en los últimos dos abriles.
En la comunicación a los reguladores se acento claramente sobre “las crecientes amenazas violentas y el acoso permanente a la que se enfrentan los jugadores, entrenadores y árbitros profesionales, por parte de los apostadores”.
Desde el mismo principio de los deportes, profesionales y amateurs, las apuestas siempre han estado circundando de diversas formas y métodos.
Hace casi nada unos meses, dos lanzadores dominicanos, Emmanuel Clase y Luis Ortiz, pertenecientes a los Guardianes de Cleveland, fueron vinculados s un escándalo de apuestas.
En el béisbol dominicano, los últimos ligados a esa ejercicio fueron Angel Peña y Pascual Coco, pertenecientes al Escogido, los cuáles fueron suspendidos de por vida
La petición de la Mayor League Baseball, la NFL, la NBA, la Major League Soccer y la NHL, para protección por el acoso y las amenazas violentas de los apostadores llegará a las máximas estructuras, teniendo en cuenta que las diferentes ligas deportivas profesionales, han demostrado que son y seguirán siendo inflexibles en casos reales o por sospechosos.
Y ahora, esto toma un matiz más delicado, oportuno a que se produce en circunstancias que demuestra algún tipo de desesperación, oportuno al empuje de los apostadores.
En los próximos días, es seguro que se darán a conocer mayores detalles sobre este caso.
