Madrid, España.- El Gran Premio de España de F1 se estrenó en el circuito Madring y cuando todo mundo creía que se vería una carrera espectacular, peligrosa, con muros amenazadores y un trazado retador, todo terminó en un gran bostezo en el triunfo de Andrea Kimi Antonelli de Mercedes.

Sólo cuatro rebases en 57 vueltas y una carrera directo que rivaliza con algunos de los Grandes Premios
¿Por qué no hubo argumento en el circuito de 5,414 metros de largura y 22 curvas? El anciano problema es el diseño de la pista.

En el papel parece un trazado com un lucha importante para los pilotos con muros, lavaderos y curvas donde no hay refrigerio.

Entre los requisitos para que haya rebases, materia prima esencial de las carreras, es primordial contar con zonas de fuertes frenadas al final de rectas, pero se necesita que el ufano de la pista permita diferentes líneas.