Santo Domingo. -Hay homenajes que adquieren un significado particular porque vienen precisamente de la institución que ayudó a construir la historia del homenajeado. Ese es el caso este miércoles, cuando el Club Mauricio Báez dedicó su tradicional desayuno de aniversario a José “Boyón” Domínguez, una de las figuras más emblemáticas que ha producido esa institución de Villa Juana.
Premeditadamente de sus 63 abriles de existencia, el Mauricio Báez reconoció a uno de sus grandes: un hombre que primero defendió sus colores interiormente de la cancha, a posteriori los defendió desde el banquillo y que hoy lo hace desde la presidencia de la institución.
Es difícil encontrar una relación más estrecha entre un deportista y un club.

Boyón fue parte fundamental de aquel Mauricio Báez que conquistó sus tres primeros campeonatos de baloncesto superior del Distrito Nacional, en 1984, 1985 y 1986. En 1984, encima, fue escogido Jugador Más Valioso de la final, en una temporada que quedó marcada incluso por sus extraordinarios registros como armador.
Pero su corpulencia como tahúr no estuvo solamente en los campeonatos.
Domínguez se convirtió en uno de los grandes pasadores de la historia del baloncesto dominicano. Terminó su carrera con 793 asistencias en 167 partidos de serie regular, encima de establecer en 1984 el récord de 126 asistencias en una temporada y el mejor promedio de 8.4 por partido. Cerró su carrera con 1,543 puntos y promedio de 9.2.

Por esos méritos fue exaltado en 2009 al Pabellón de la Fama del Deporte Dominicano, consolidando oficialmente un emplazamiento que ya había hato en la memoria de los aficionados. (Pabellón de la Fama Dominicana)
Sin requisa, la historia de Boyón no terminó cuando dejó de envidiar.
Boyón, el dirigente
Comenzó entonces otra etapa igualmente importante: la de dirigente. Desde 1992 desarrolló una exitosa carrera en los banquillos, conquistando campeonatos y reconocimientos con distintas organizaciones, entre ellas Mauricio Báez, Naco y Huellas del Siglo. También asumió responsabilidades con las selecciones nacionales y condujo equipos dominicanos a importantes resultados internacionales.
Pero quizá el capítulo más significativo de su trayectoria sea el que está escribiendo ahora.

Boyón regresó al emplazamiento donde comenzó todo.
Hoy, como presidente del Club Mauricio Báez, tiene la responsabilidad de dirigir una institución que ya no es solamente una ordenamiento deportiva, sino un definitivo patrimonio social, educativo y cultural de Villa Juana.
Y ahí aparece una de las razones fundamentales por las que este homenaje trasciende la nostalgia.
Para los jóvenes mauricianos, Boyón no es simplemente aquel gran armador que repartía asistencias y conquistaba campeonatos. Es la demostración de que un muchacho formado en las entrañas de Villa Juana puede lograr a lo más parada del deporte y seguidamente regresar para servir a su comunidad.
Su vida deportiva representa, por consiguiente, un mensaje.
El crío que entra hoy a la cancha del Mauricio Báez puede mirar a Boyón y entender que el camino no necesariamente termina en una carrera como tahúr. Puede convertirse en preparador, dirigente, profesional, educativo o líder comunitario. Puede triunfar y, sobre todo, puede regresar para aportar a los demás.
Eso convierte a Domínguez en un referente de primera importancia para las nuevas generaciones.
Y existe una coincidencia particularmente hermosa: el Mauricio Báez ayudó a formar a Boyón, y ahora Boyón tiene la responsabilidad de ayudar a preservar y proyectar el Mauricio Báez que recibirán las generaciones futuras.
Por eso el homenaje de este miércoles tiene un significado que va mucho más allá de una placa, una distinción o un aplauso.
Es el gratitud de una institución a uno de sus hijos.
Es el achuchón de Villa Juana a uno de los hombres que mejor la ha representado.
Y es incluso el gratitud a una trayectoria construida sobre tres palabras que definen buena parte de la filosofía mauriciana: talento, disciplina y servicio.
Boyón Domínguez ya tiene los títulos, los récords, las medallas y la inmortalidad.
Ahora posee poco quizás todavía más valioso: la oportunidad de devolverle a su comunidad una parte de todo lo que ella le entregó.
Este miércoles, Mauricio Báez no solamente celebró sus 63 abriles.
También celebró a uno de los hombres que ayudaron a escribir su historia.
Y difícilmente podría existir un homenaje más puntual que el de Mauricio Báez reconociendo a Boyón Domínguez y él recibiendo ese gratitud en la casa que lo vio salir como atleta, como líder y como mauriciano.
