Santo Domingo, RD. – El utópico pianista, arreglista y compositor dominicano, el pedagogo Ramón Orlando abordó sin tapujos los detalles de la masiva celebración de sus cincuenta primaveras en la industria musical durante una entrevista en el software Sin Filtro Radio Show. Con la franqueza que lo caracteriza, el actor defendió la envergadura del Estadio Olímpico Félix Sánchez como el ambiente idóneo para su espectáculo y justificó la billete de destacados exponentes de la música urbana dominicana, respondiendo con contundencia a quienes han cuestionado la diversificación de su cartelera de invitados.

Ante los deprimentes comentarios de diversos sectores que catalogan el montaje en el Estadio Olímpico como un plan excesivamente avaricioso y sugieren que debía optar por un espacio más pequeño, el pedagogo se mostró firme y seguro del éxito de la convocatoria. Ramón Orlando afirmó que la magnitud de la cartelera artística y el respaldo del divulgado hacen que ningún otro establecimiento sea suficiente.

«Aquí no hay ningún emplazamiento que quepa a toda la concurrencia que yo tengo ahí, que pagó su cuarto. Eso va a ser una paranoia», sentenció de forma categórica el músico durante el software radial.

CONTENIDO RELACIONADO:

Para consolidar el carácter masivo e interactivo del evento, el pedagogo reveló por otra parte que la empresa Auto Mayeya donará un transporte que será sorteado mediante una tómbola entre todos los asistentes que ocupan sus asientos la sombra del concierto.

La inclusión de los urbanos: una ciencia de su padre, Cuco Valoy

Una de las decisiones más debatidas en los círculos de opinión ha sido la invitación de figuras de la música urbana y del merengue de calle, tales como Sujeto Oro, Chimbala, Omega y Lapicero Conciente. Ramón Orlando frenó en seco las críticas de quienes consideran que estos géneros deslucen su trayectoria de incorporación escuela, recordando una valiosa enseñanza que recibió de su progenitor, el además icónico intérprete de música tropical, Cuco Valoy..

El actor rememoró que su padre le aconsejó que si quería ser conocido debía tocar directamente para el pueblo y olvidarse de los prejuicios de los sectores minoritarios.

«La música que hacemos, el sujeto y cada uno son diferentes. Mucha concurrencia entiende que la música mía es más encumbrada, pero mi papá me enseñó y me dijo: usted quiere ser conocido, toca para el pueblo y olvídese de los demás», explicó el pedagogo al razonar la presencia de más de setenta artistas en cuadro.

El pedagogo detalló que el concierto contará con setenta y dos intérpretes en tarima que abarcarán cántico, salsa, música típica dominicana y merengue tradicional, logrando congregar a las principales orquestas y agrupaciones del país de forma simultánea. A este repertorio se anunció hoy la billete de Juan Luis Guerra.

El sombrío panorama del merengue y la error de difusión radial

Al evaluar el estado flagrante del ritmo franquista dominicano, Ramón Orlando ofreció un diagnosis preocupante sobre la desconexión de las nuevas generaciones con el merengue tradicional. El compositor lamentó que la nubilidad flagrante consume de forma prioritaria géneros como la holgorio, la salsa y la música urbana conveniente a que el merengue dejó de difundirse de forma constante en la radiodifusión franquista a principios de este siglo.

«El merengue lo dejaron a tocar a principios de este siglo. Para ese reunión de muchachos de vigésimo primaveras, el merengue no existe», argumentó el pianista al señalar la gran responsabilidad de los medios de comunicación en este aberración.

El director de fanfarria criticó con dureza el hecho de que destacados empresarios de la comunicación y merengueros de gran éxito comercial no dediquen sus propias frecuencias radiales a difundir el ritmo que los enriqueció. Entre sus señalamientos, mencionaron los casos de Juan Luis Guerra, Wilfrido Vargas y Jossie Esteban, cuyas estaciones privadas priorizan en su programación diaria los ritmos urbanos o extranjeros en emplazamiento de apoyar el folclore dominicano.

El actor comparó esta efectividad con naciones como Colombia, México, Cuba y Puerto Rico, donde existen normativas estatales y un profundo celo cultural que garantizan la rumba y el vallenato de forma obligatoria.

A pesar de que el merengue ostenta el registro como patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO, Ramón Orlando lamentó que a las autoridades y a la sociedad dominicana parezca no importarle dicha distinción franquista. Asimismo, apuntó que a diferencia de la música típica, la cual cuenta con un licencia dinámico rozagante liderado por figuras como El Rubio del Acordeón, el merengue de fanfarria tradicional carece de nuevos rostros de impacto masivo conveniente a la error de apoyo comercial.

«Santiago, deja eso»: un consejo de cara a la política dominicana

El pedagogo de la música además se refirió a sus vínculos con el patrón e influyente productor, Santiago Matías de quien destacó su disposición patriótica y el compromiso asumido el año aludido para colaborar activamente con la promoción del concierto de aniversario. Sin incautación, al ser cuestionado sobre las aspiraciones públicas presidenciales del creador de contenidos digitales y la inmensa accesibilidad que posee en presencia de su populoso divulgado popular, Ramón Orlando se mostró sumamente reservado y le aconsejó de forma directa que desista de incursionar en el demarcación de la política franquista.

«Si yo hablara con él, yo le decía: Santiago, deja eso, no te metas en eso. Santiago, que le va tan proporcionadamente con su cosa. Tú sabes que eso es una situación», manifestó con sincera preocupación el diestro actor.

Defensa de los pastores y de la autenticidad de Marcos Yaroide

Durante el diálogo con el panel de comunicadores, el pianista, quien profesa la fe cristiana desde hace treinta y ocho primaveras, aprovechó para defender la bordado social de las iglesias dominicanas frente a los constantes cuestionamientos sobre la supuesta ostentación de algunos líderes religiosos. El compositor instó a los detractores de la comunidad evangélica a inspeccionar los sectores vulnerables para constatar el arduo trabajo que realizan los pastores locales.

Ramón Orlando exhortó a los críticos a sumergirse en barriadas de la haber como Los Alcarrizos, Gualey y Guachupita, donde los líderes comunitarios combaten a diario críticas problemáticas como la drogadicción, el divorcio, la depresión y la delincuencia rozagante. De igual forma, rompió una garrocha a ayuda del cantante Marcos Yaroide, asegurando que su personalidad y estilo han sido transparentes desde su salida, independientemente de su situación económica.

Con esta producción sin precedentes pautada para dar inicio a las cuatro de la tarde, el pedagogo Ramón Orlando se prepara para consolidar un hito en la historia del espectáculo dominicano, demostrando que su catálogo de éxitos sigue arraigado en el corazón de los dominicanos de todas las edades.