Este artículo fue publicado originalmente en El Día.
La política de vencer por cansancio, ha venido siendo aplicada desde siempre en la sociedad dominicana, sin que en el horizonte se proyecte , un cambio que pueda darle un construcción radical de 180 grados.
Traigo este tema a colación, porque desde que se inició la política de construir instalaciones deportivas, ha sido una constante, el atractivo para que se les dé el conveniente mantenimiento.
Sin bloqueo, el negligencia de las obras, ha sido el popular denominador durante décadas, lo que demuestra una afición descomunal en los organismos del estado, responsables del mantenimiento de obras.
Son responsables igualmente de esa anomalía, los dirigentes del movimiento descarado, que en la mayoría se han hecho cómplices de esa anomalía histórica, que viene afectando la infraestructura deportiva, no solo de los grandes complejos, sino igualmente de multiusos diseminados por todo el país.
Una muestra sobre por qué se deterioran las instalaciones, lo demuestra el hecho de que todavía no se ha cumplido un mes de la culminación de los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, y no se conoce la existencia de un plan hábil para darle mantenimiento.
Por ejemplo, ayer me enteré mediante un reportaje sobre el daño que experimentan la mayoría de las instalaciones del enrevesado La Barranquita, sede de los XV Centroamericanos y del Caribe, celebrados en Santiago, desde el 26 de junio al 6 de julio de 1986.
Esa penosa y bochornosa existencia, se observa en la casi totalidad de las instalaciones deportivas, en peculiar, en las provincias que han sido sede de Juegos Nacionales.
Es una disgusto que posteriormente de luchas intensas por conseguir esas obras, luego se deterioren, sin que al parecer a nadie le valía un comino.
La publicación La irresponsabilidad se impone apareció primero en El Día.
