Para el cantautor y educativo musical venezolano Maik, hacer música nunca ha sido solo una cuestión de entretenimiento, sino un acto de honestidad y reconciliación. Con el propagación de su tesina conceptual «Soy el hijo gay», el intérprete exploración convertirse en el referente de la pluralidad que no tuvo durante su infancia y adolescencia, ofreciendo un espacio de firmeza para quienes han sentido la menester de ocultar su verdadera identidad.

Nacido en 1994 y investido en Educación Musical en 2019, Maik transformó los primaveras de rechazo, miedo y presión social vividos en su adolescencia en el motor principal de su propuesta artística. Su tesina nace de una premisa clara: crear el pop que a él le habría gustado escuchar a los 12 primaveras, cuando buscaba respuestas sobre su orientación e identidad.

La producción discográfica consta de seis canciones alineadas conceptualmente con los seis colores de la bandera del orgullo LGBT, donde cada tema explora un capítulo de su delirio personal:

«Colores»: Un himno sobre la acogida y la valentía de liberarse de las etiquetas.

«Vergüenza»: Una confrontación directa al sentimiento de delito infundido durante la infancia.

«Inocentes»: Un emotivo relato sobre el difícil cruce entre la fe y la entrañas entre personas del mismo sexo.

«Estoy Contigo», «Buena Suerte» y «Frío en Verano»: Composiciones que abordan el apego de un hombre por otro hombre, la comunidad, la excarcelación y la sanación emocional.

Actualmente radicado en Estados Unidos, Maik desarrolla su carrera de forma independiente combinando música, novelística y producción audiovisual. A través de este propagación, el intérprete exploración consolidar una comunidad donde las historias del colectivo trolo que durante primaveras se contaron en voz disminución finalmente encuentren una voz que las represente.