El béisbol de las Grandes Ligas fue testificador de uno de los debuts más espectaculares de su historia. Joshua Emanuel Báez, cultivador dominicano-estadounidense de 23 abriles, irrumpió con los St. Louis Cardinals conectando tres cuadrangulares en sus primeros tres turnos al bate, una correr inédita en la historia de las Mayores.
El mozo pelotero protagonizó su estreno en el Wrigley Field frente a los Chicago Cubs y dejó su polímero ataque en 4-3, con tres jonrones y cinco carreras impulsadas, convirtiéndose de inmediato en uno de los nombres más comentados del béisbol.
La primera pelota que vio en las Grandes Ligas terminó fuera del parque. Báez castigó al abridor de los Cubs con un batazo calculado en 449 pies, una muestra de poder que anticiparía la extraordinaria recorrido que estaba por completar.
Pero el impacto de su diligencia no se limitó a la distancia de sus batazos. Con sus tres vuelacercas consecutivos, Báez pasó a establecerse un oficio exclusivo en los libros de récords de MLB al convertirse en el primer atleta que conecta jonrones en cada uno de sus primeros tres turnos en un partido de comienzo.
Un comunidad selecto de debuts inolvidables
La historia de las Grandes Ligas está repleta de jugadores que transformaron su primer partido en una presentación notable. Antes de Báez, otros peloteros habían dejado actuaciones que todavía forman parte de la memoria colectiva del béisbol.
Uno de ellos fue Bob Horner, quien en 1978 llegó directamente desde la universidad a las Grandes Ligas sin producirse por las Ligas Menores. El entonces atleta de los Atlanta Braves conectó un cuadrangular en su primer partido y comenzó así una carrera que lo convertiría en una de las grandes promesas de su gestación.
En 2010, Starlin Castro todavía hizo historia. El dominicano produjo seis carreras en su comienzo con los Chicago Cubs, récord para un primer partido en las Mayores. Castro conectó un jonrón de tres carreras en su primer turno y luego disparó un triple con las bases llenas.
Desde el montículo, uno de los estrenos más impresionantes pertenece a Juan Marichal. El proverbial atleta dominicano lanzó un ocio completo de un solo hit en su comienzo en 1960, adicionalmente de ponchar a 12 bateadores y completar una blanqueada.
Décadas a posteriori, Stephen Strasburg llegó a las Grandes Ligas rodeado de una enorme expectativa y respondió con una diligencia notable. En su comienzo con Washington en 2010 ponchó a 14 bateadores en siete entradas sin conceder bases por bolas, confirmando desde el primer día por qué era considerado uno de los lanzadores más prometedores de su gestación.
Otro estreno de enorme impacto fue el de J.R. Richard en 1971. El derecho de los Houston Astros completó el partido y ponchó a 15 bateadores, igualando en aquel momento el récord de ponches para un comienzo en las Grandes Ligas.
Báez, en una categoría propia
Lo que diferencia a Joshua Báez de todos esos nombres es la naturaleza de su correr. Los anteriores protagonistas tuvieron debuts extraordinarios por su producción ataque, dominio desde el montículo o por la enorme expectativa que los rodeaba. Báez, en cambio, logró poco que ningún atleta había conseguido antiguamente.
Tres turnos, tres jonrones.
Su diligencia frente a los Cubs convirtió su comienzo en un acontecimiento histórico y colocó su nombre próximo al de algunas de las presentaciones más memorables que ha producido el béisbol de las Grandes Ligas.
