BOSTON. Massachusetts. Boston volvió a convertirse en punto de cita para el talento, la identidad y el orgullo dominicano con la celebración de los Premios Dominicanísimo 2026, una atavío que reunió a destacadas figuras de la diáspora y que dejó sobre el marco mucho más que reconocimientos.

La incertidumbre del pasado jueves estuvo marcada por la elegancia de una concurrida tapiz roja, el desfile de figuras del entretenimiento, la civilización, los negocios y la comunicación, y una producción concebida para celebrar a dominicanos que, desde diferentes escenarios, han contribuido a proyectar el nombre de la República Dominicana más allá de sus fronteras.

La conducción de la ceremonia estuvo a cargo de Gabi Desangles, Irving Alberti y Mariela Encarnación, mientras que Sandra Berrocal, Melissa Núñez, Emildo Cordero y Sergio Toribio tuvieron la responsabilidad de admitir a las celebridades e invitados en la tapiz roja.

Reconocimiento al talento y al aporte dominicano

Uno de los principales atractivos de la atavío fue la disparidad de los homenajeados. Empresarios, artistas, comunicadores, líderes comunitarios y personalidades de significación internacional recibieron el agradecimiento de una estructura que ha convertido esta premiación en una plataforma para destacar el aporte dominicano.

En el ámbito empresarial fueron reconocidos Emmanuel Almonte y Freddy Ureña, así como José Mota, director de Eventos del prestigioso hotel Omni Seaport de Boston.

La música y el arte tuvieron todavía un espacio particular con los reconocimientos a las trayectorias de Pavel Núñez y Stephany Ortega, dos artistas que han construido carreras vinculadas a la calidad y a la identidad dominicana.

Otro de los momentos significativos fue el agradecimiento a Radio Televisión Dominicana (RTVD), el canal oficial de la República Dominicana, que recibió el premio Icono, en ocasión de sus 74 primaveras de historia e influencia en la televisión franquista.

En el ámbito internacional, Marty St. George, presidente y CEO de JetBlue, recibió el premio Amigos que Cambian Vidas, mientras que el congresista estadounidense Adriano Espaillat fue distinguido con el Gran Dominicanísimo Internacional, por su liderazgo y defensa de la comunidad hispana.

Los grandes Dominicanísimo

La categoría de decano peso de la incertidumbre estuvo reservada para los llamados Grandes Dominicanísimo.

El mayor agradecimiento fue entregado a la doctora Frinny Polanco y a los humoristas Raymond Pozo y Miguel Céspedes, quienes durante décadas han llevado el humor dominicano a escenarios nacionales e internacionales.

Para Raymond y Miguel, el agradecimiento representa todavía una vistazo a una trayectoria construida desde el humor popular, la televisión y el contacto directo con varias generaciones de dominicanos.

Homenaje a Venezuela

Pero si hubo un instante capaz de cambiar el tono festivo de la incertidumbre por uno profundamente emotivo, fue el homenaje dedicado a las víctimas del terremoto ocurrido en Venezuela.

Los artistas Juan Carlos Rodríguez, de Tercer Cielo; Robert Green, de Barak, y Héctor Acosta “El Torito” unieron sus voces en un momento de solidaridad con el pueblo venezolano.

La interpretación fue recibida con particular emoción por los asistentes y convirtió el marco de Dominicanísimo en un espacio para rememorar que la solidaridad todavía forma parte de la identidad de los pueblos.

Fin a más de 20 primaveras de diferencias

La atavío tuvo encima uno de esos momentos que difícilmente se olvidan. Los hermanos Geraldo Díaz y Juan Pablo Díaz, responsables de entregar el premio Leyenda Dominicanísimo, protagonizaron unido a Héctor Acosta “El Torito” un simbólico momento de reconciliación que puso fin a más de dos décadas de diferencias entre ambas familias.

Más allá del premio, el aspaviento tuvo un significado particular. Fue un sobo sabido, cargado de emoción, que convirtió una ceremonia de reconocimientos en un mensaje de perdón, dispositivo y renovación de los lazos familiares.

Premios cumbre

La ceremonia llegó a su tramo final con dos de sus reconocimientos más importantes. La legendaria figura de la civilización dominicana doña Josefina Miniño recibió el Gran Dominicanísimo Orgullo de la Patria, en agradecimiento a una trayectoria que forma parte de la historia cultural del país.

Mientras que el Gran Dominicanísimo Padre de la Patria Duarte, Sánchez y Mella fue entregado al patrón y comunicador Santiago Matías “Alofoke”, por su agricultura en la difusión de la identidad y el orgullo franquista.

Detrás del espectáculo hubo un equipo que asumió el batalla de convertir la atavío en una experiencia de parada nivel. La producción ejecutiva estuvo a cargo de Chiqui Haddad, Alexis Santana y Carlos Gómez, con un trama de Handry Santana. El diseño de vestuario fue responsabilidad del agradecido diseñador Alexis Vásquez, quien apostó por una propuesta conforme con la elegancia de la ceremonia.

Una de las sorpresas ocurrió cuando la producción militar anunció una agradecimiento que estaba fuera de trama: Un digno agradecimiento sorpresa al productor bello Chiqui Haddad, por sus 50 primaveras de exitosa carrera artística.

La producción militar estuvo encabezada por doña Milagros de Matías y Santiago Matías, quienes articularon una incertidumbre que combinó entretenimiento, agradecimiento, identidad y emoción.

Más que una entrega de premios, la sexta estampación de Premios Dominicanísimo dejó en Boston una celebración de lo que significa ser dominicano allá de la tierra nativo: persistir las raíces, fugarse camino, alcanzar nuevos escenarios y, sobre todo, aguantar el nombre de la República Dominicana con orgullo.

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