Durante cinco días tras la pausa por el Juego de Estrellas, el Fenway Park vibró con una energía estimulante, y con razón. Los Medias Rojas estuvieron a un paso de imponer una nueva marca de la franquicia de victorias consecutivas, al mismo tiempo que transformaban lo que alguna vez pareció una temporada perdida.
Pero luego de igualar a los Medias Rojas de 1946 al extender su jugada ganadora a 15 juegos con un triunfo de 6-3 sobre los Orioles en el primer coyuntura de la doble cartelera del miércoles, Boston cayó en el duelo noctívago por 5-1.
Aunque se quedaron a las puertas de conseguir esa dulce 16ta triunfo al hilo que los habría dejado solos en la historia de la franquicia, fue una jugada que difícilmente será olvidada.
El miembro del Salón de la Fama Dennis Eckersley, situado durante los últimos días en la Legends Suite de Fenway Park, disfrutó cada segundo de lo que presenció.
“Esta energía aquí es de lo mejor que puede haber”, dijo Eckersley, quien lanzó por los Medias Rojas entre 1978 y 1984, regresó en 1998 y luego fue comentarista del club durante dos décadas. “Me encanta. Y los fanáticos se lo merecen”.
El hombre conocido en todo el mundo del béisbol como “Eck” fue parte de una jugada de 14 victorias consecutivas con los Atléticos de Oakland de 1988, aunque señaló una diferencia entre aquel equipo y éste.
“Nosotros ganamos el banderín de la Liga Americana”, recordó Eckersley. “Pero no comenzamos 14 juegos por debajo de .500”.
Aunque la jugada terminó, el buen condición debería mantenerse para un equipo que finalmente encontró su ritmo, con marca de 20-3 desde el 25 de junio.
El venezolano Willson Contreras y Sonny Gray, quienes se han consolidado como líderes veteranos de un equipo imberbe, sostuvieron una reunión improvisada con sus compañeros tras el combate para recordarles el panorama normal.
“Acabábamos de ganar 15 juegos seguidos y creo que todos sabíamos que en algún momento iba a terminar”, dijo el piloto breve de los Medias Rojas, Chad Tracy. “Simplemente terminó esta noche, así que ya están enfocados de nuevo. Yo quería entrar a hablar con el equipo, pero Sonny y Willson ya se estaban encargando de eso. El enfoque ahora es dejar eso atrás. Lo importante es que, si seguimos jugando béisbol de esa manera, vamos a ganar muchísimos más juegos de los que perderemos”.
¿Y cuál fue el mensaje de los veteranos?
“Quiero que todos se sientan orgullosos de lo que hicimos”, expresó Contreras. “Igualamos un récord que existía desde 1946. Eso no es fácil de lograr. Hicimos historia. Jugamos un gran béisbol durante dos semanas o más. Y simplemente perdimos un juego. Sabemos que perder es parte del béisbol. No quiero que nadie se sienta desanimado. Quiero que todos se sientan orgullosos”.
El día antaño de que comenzara esta transformación de 23 juegos, los Medias Rojas tenían récord de 32-46, estaban a 15.5 juegos del primer empleo en la División Este de la Liga Americana y a 6.0 de un puesto de Comodín. Ahora, la diferencia en el Este se redujo a siete juegos detrás de los Rays (59-42), mientras que Boston (52-49) ocupa el tercer Comodín con delantera de dos juegos sobre los Marineros (51-52).
Respaldados por este repunte inesperado, los Medias Rojas le han cedido motivos a la oficina principal para reanimar el roster en empleo de traicionar piezas, siempre que el equipo continúe por este camino rumbo a la Fecha Orilla de Cambios del 3 de agosto.
“Creo que podemos vencer a cualquiera”, afirmó Contreras. “Ésa es la lección número uno. Somos un buen equipo que pelea. Somos resilientes y un grupo que permanece unido, gane o pierda. Fue un recorrido increíble”.
Con la posibilidad de hacer historia, una multitud de 38,005 aficionados llenó Fenway Park.
Pero la oscuridad comenzó con señales preocupantes. En el primer coyuntura del día fueron los Medias Rojas quienes tomaron delantera de 4-0 en el primer inning.
Los Orioles hicieron exactamente lo mismo en el segundo combate, en una difícil comprensión para el siniestro Eduardo Rivera, quien no logró salir del primer inning mientras reemplazaba al contuso venezolano Ranger Suárez.
A pesar de estar en desventaja durante todo el coyuntura, la apego estallaba cada vez que parecía asomarse una oportunidad para cambiar el rumbo.
Perdiendo por cuatro carreras con un out en el octavo inning, los fanáticos corearon “Let’s go, Red Sox” mientras Ceddanne Rafaela se preparaba para batear tras un sencillo de Anthony Seigler.
Después del venezolano e que Rafaela fuera retirado con un elevado, Wilyer Abreu conectó un batazo profundo en dirección a la tapia del edén izquierdo-central y el estadio rugió de anticipación. Eso es lo que los Medias Rojas habían provocado entre sus aficionados durante estas últimas e improbables semanas. Pero el batazo de Abreu terminó en la zona de advertencia, directo al mitón del cultivador central Colton Cowser.
En la novena entrada, cuando Contreras recibió un pelotazo para rasgar el episodio, el notorio volvió a ponerse de pie.
“Creo que estaban esperando que llenáramos las bases, de verdad”, comentó Tracy. “Por la forma en que hemos remontado durante los últimos cuatro o cinco días, algo que no hacíamos al principio de la temporada. Estaban de pie y sentía que pensaban: ‘Quedémonos para ver si llenan las bases y ponen la carrera del empate en el plato’. Ésa fue la sensación, y fue algo increíble”.
