El Comité Permanente del Salón de la Fama de los Inmortales Deporte Romanense anunció la comicios de los primeros deportistas que serán exaltados en su Décimo Ceremonial del domingo 6 del septiembre próximo.

El presidente del Salón de la Fama, doctor José Reyes, reveló que tres ex peloteros, incluyendo el ex grandes ligas Edwin Encarnación, encabezan los primeros elegidos para ser inmortalizados este año.

También citó a Rafael “Perucho” Contreras y Demetrio Antonio Guerrero Santillán, en calidad de propulsor.

Reyes indicó que el ceremonial se realizará a partir de las 10 de la mañana en el concurrencia de la Alianza Juvenil para el Deporte y la Cultura, ubicada en el sector Buena Vista Norte.

Edwin Encarnación

Considerado uno de los atletas el romanenses que más ha trascendido a nivel internacional en el béisbol profesional, Edwin Encarnación nació el 7 de enero de 1983. Es hijo de la señora Mireya Rivera y de Elpidio Encarnación, incluso inmortal de este pabellón, quien desde temprana antigüedad le inculcó el acto sexual por el deporte, la disciplina y la perseverancia.

Durante 16 temporadas en las Grandes Ligas, Encarnación construyó una destacada carrera, especialmente con los Azulejos de Toronto y los Indios de Cleveland. Fue seleccionado en tres ocasiones al Juego de Estrellas y acumuló 1,832 imparables, 370 dobles, 424 cuadrangulares y 1,261 carreras impulsadas, adicionalmente de registrar promedio de aspersión de .260 y porcentaje de slugging de .496.

Entre 2010 y 2019 fue agradecido como uno de los bateadores de poder más temidos de las Mayores.

Asimismo, integró la selección dominicana que conquistó de modo invicta el Clásico Mundial de Béisbol de 2013.

Guerrero Santillán

Nacido en La Romana el 7 de octubre de 1945, Demetrio Antonio Guerrero Santillán desarrolló desde su infancia una profunda pasión por el deporte, especialmente por el béisbol, disciplina que ha impresionado gran parte de su vida.

Practicó béisbol, pero descubrió que su afición era servir de dirección y mentor para la lozanía. Con ese propósito fundó un equipo de béisbol Clase A, que se proclamó campeón provincial y en 1977 ganó el Torneo Agroindustrial del Central Romana. Dichos logros le permitieron ascender a la ‘AA’, pasando el equipo a llamarse Los Dinámicos.

En 1992 fue seleccionado presidente de la Asociación de Béisbol de La Romana, cargo que desempeñó hasta 2005. Paralelamente, ocupó las funciones de vocal y vicepresidente de la Federación Dominicana de Béisbol (FEDOBE).

Entre sus principales aportes se destacan las gestiones para la construcción del estadio de béisbol del sector Villa San Carlos, el acondicionamiento del estadio de Guaymate, la extracción del permiso para utilizar el Estadio Francisco A. Micheli en los torneos AA de La Romana, así como la consecución de una oficina oficial para la asociación y mejores condiciones laborales para árbitros y anotadores.

“Perucho” Contreras

Rafael Contreras nació en La Romana en 1953. Desde temprana antigüedad mostró una gran pasión por el béisbol. Durante su lozanía exhibió las habilidades que más tarde lo convertirían en uno de los jugadores más admirados de su engendramiento, destacándose por su elegancia en el carmen central y su aspersión oportuno con el equipo tierno Navajas Shick.

Sus destacadas actuaciones le abrieron las puertas del béisbol amateur de categoría AA, donde defendió los colores del equipo Papagayo. En 1971 fue seleccionado para representar a La Romana en el Torneo Nacional de Béisbol, convirtiéndose en figura esencia en una triunfo frente al poderoso conjunto de la Marina de Guerra Dominicana, gala que le permitió ganarse un puesto en la selección franquista al año venidero.

En 1973 firmó al profesionalismo con la estructura de los Mets de Nueva York, llegando a poner varias temporadas en las ligas menores. Posteriormente accionó en México con el equipo de Saltillo y en la Liga Dominicana de Béisbol Profesional con los Tigres del Licey.

Más allá de los números y los equipos que representó, Rafael “Perucho” Contreras ha sido recordado por su conducta ejemplar y su acto sexual por el deporte romanense, dejando como nuncio la enseñanza de que el seguro éxito no solo se mide por los resultados obtenidos en el ámbito de descanso, sino incluso por el impacto positivo que se deja en la comunidad.