La indicación telefónica del presidente Donald Trump, a la Federación Internacional de Fútbol, en la persona de su principal ejecutor, Gianni Infantino, para que levantara la penalidad al punta estadounidense Folarin Balogu, va a tener repercusiones nunca antaño panorama, legado que es una intervención directa en una actividad, que se suponía hasta ahora manejada sin presiones externas de cualquier tipo.
Trump argumentó para solicitar que se le finta la penalidad al afirmar que : “una cosa es sancionar a alguien por un partido, pero ¿cómo se le sanciona por un partido que aún no se ha jugado? Es muy injusto. No se puede hacer eso. Así que sí, solicité una revisión por parte de la FIFA Joseph Blatter, expresidente de la FIFA, defendió la decisión de mantener la penalidad asegurando que “las tarjetas rojas no se anulan por llamadas telefónicas políticas” y se preguntó, muy preocupado, en dirección a dónde va la FIFA, luego de dejar sin emoción la cartulina mostrada al punta estadounidense.
Aunque ahora mismo el caso no ha tenido tiempo para que se analice a profundidad, en los próximos días, debe tener graves consecuencias, en exclusivo, si Folarin Balogu, pudiera contribuir a un posible triunfo de EU en presencia de Bélgica.
Todavía a tres horas del partido, la liga belga informó que no había recibido “ninguna decisión o explicación” de la FIFA, pero que iba a impugnar
Veremos como se desarrollan los acontecimientos, pero no luce carencia acertadamente, ya que hasta la la UEFA cuestionó ayer acremente, la “integridad y credibilidad” de la Copa del Mundo. A corto, mediano y grande plazo, este caso es, sin duda, el más delicado en la historia de la FIFA, por lo que tendrá repercusiones nunca antaño panorama. Definitivamente, Donald Trump se deja distinguir de una u otra forma en casos muy trascendentes.
