Taylor Swift y Travis Kelce se casaron en una ceremonia privada en el Madison Square Garden de Nueva York.

La confirmación del enlace llegó de forma inesperada: el propio circuito proyectó en sus pantallas un mensaje para felicitar a los recién casados, «JustT&T Married», poniendo fin a las dudas en torno a la celebración.

La imagen rápidamente se viralizó en las redes sociales y desató reacciones de satisfacción y emoción entre los millones de seguidores del cantante.

Además, el publicista de Swift además informó que la boda se llevó a punta en una ceremonia repleta de estrellas.

Es trascendente que la pareja no tenía damas de honor ni padrinos de boda, sino que optó por tener al hermano de Swift como su padrino de boda principal y al hermano de Kelce, Jason, como su padrino.

La boda que paraliza Nueva York

Amigos de la famosa pareja llegaron a Nueva York para la celebración, que comenzó el jueves con una cena de test para 100 invitados en el Madison Square Garden.

Se colocaron vallas de seguridad rodeando del circunstancia y se instaló una gran carpa blanca en la entrada VIP para evitar que se viera conmover a los invitados. Los trabajadores además colocaron enormes cortinas en las ventanas del estadio.

Medios de entretenimiento como Milenio informaron que Swift y Kelce obsequiaron a los invitados cajas de terciopelo cabreado grabadas con las iniciales de la pareja que aparentemente contenían una copa de champán adornada con diamantes.

Según los informes, para el gran evento del viernes, a los mil invitados se les prohibirá sobrellevar teléfonos y firmar acuerdos de confidencialidad.