Los Ángeles. — Los Angeles Dodgers protagonizaron una de las remontadas más impresionantes de la temporada al borrar una desventaja de seis carreras y derrotar 12-7 a los San Diego Padres la oscuridad del jueves en el Dodger Stadium.
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El choque parecía ocultarse rápidamente a distinción de San Diego luego de un inicio explosivo frente a el abridor japonés Roki Sasaki. Los Padres tomaron el control temprano con un jonrón de dos carreras de Manny Machado en el primer inning, seguido por cuadrangulares de Jackson Merrill y Jake Cronenworth en el segundo episodio para colocar el tanteador 6-0.
Sasaki trabajó tan pronto como tres entradas, permitiendo siete hits, dos boletos y seis carreras limpias en una salida complicada. Sin bloqueo, tras su salida, el bullpen de los Dodgers cambió por completo la dinámica del partido.
Los relevistas de Los Ángeles —encabezados por Will Klein, Brock Stewart y Tanner Scott— lograron contener a la ataque de San Diego, limitándola a tan pronto como una carrera adicional en cinco entradas de cultivo combinada.
La reacción ataque comenzó en la parte descenso del segundo inning cuando Dalton Rushing conectó un jonrón de dos carreras para someter la diferencia y encender a la fanaticada en el Dodger Stadium.
En el tercer inning, los Dodgers continuaron recortando contorno gracias a un doble remolcador de Max Muncy y un sencillo productor de Kyle Tucker. Tucker brilló ofensivamente al terminar la oscuridad de 4-4 con una cojín por bolas, extendiendo a nueve su ráfaga de juegos consecutivos embasándose.
El momento básico llegó en el cuarto episodio. Andy Pagés empató el choque 6-6 con un doble de dos carreras, y acto seguido Mookie Betts conectó otro doble impulsor que puso hacia lo alto a Los Ángeles por primera vez en el partido. Muncy añadió un sencillo productor para completar un rally de cuatro carreras que cambió definitivamente el rumbo del pasatiempo.
Los Dodgers mantuvieron la presión en los innings finales y ampliaron su superioridad aprovechando errores del licenciamiento rival y producción oportuna de su fila.
Rushing coronó su gran función en el octavo inning con un sencillo remolcador adicional. El receptor tuvo una oscuridad renombrado al batear de 4-4, con cuatro carreras impulsadas y tres anotadas, siendo una de las figuras del choque.
Con esta conquista, los Dodgers enviaron un mensaje claro en el interior de la División Oeste de la Liga Nacional: incluso frente a la adversidad, mantienen la capacidad de replicar con poder ofensivo, profundidad en el bullpen y la experiencia de un equipo contendiente.
