El dominicano Vladimir Guerrero Jr., de Toronto, está muy preocupado por el prolongado “slump” ofensivo que le afecta en esta temporada, tanto, que lo ha llevado a realizar 400 swings diarios durante las prácticas (300 ayer de los juegos y 100 luego) en su esfuerzo por recuperar su nivel. Sin duda, una gran cantidad de swings.

Guerrero Jr. acaba de cerrar junio como el mes completo más flojo de su carrera (OPS de .498). Han pasado ya casi nueve meses desde la última vez que Vlad Jr. conectó un jonrón en el estadio de Canadá; la última vez fue en el sexto muestrario de la Serie de Campeonato de la Liga Americana (ALCS) del año pasado.

Guerrero Jr., increíblemente, no lo ha conseguido. Pero siquiera se negociación en realidad de una cuestión de desafiar en casa o fuera: Guerrero suma casi nada seis jonrones en total desde aquel zaguero vuelacercas en su estadio, y solo cuatro en la presente temporada.

¿Qué hay detrás del merma ofensivo de Guerrero? Podría ser poco tan simple como la rigidez en la espalda que surgió a mediados de junio y que le obligó a restar fuera de la vinculación del martes, casi nada 90 minutos ayer del inicio del partido.

Guerrero Jr. regresó a la vinculación para el partido matinal del Día de Canadá este miércoles, aparentemente sin secuelas tras conectar un doble en la primera entrada que figuró entre los ocho batazos con veterano velocidad de salida que ha conseguido esta temporada.

El problema veterano es que Guerrero Jr. no está bateando con tanta fuerza, en parte porque está conectando la pelota con menos eficiencia y igualmente porque la está persiguiendo más.

En los batazos fuertes, su porcentaje de batazos rodados ha aumentado muchísimo.

Porcentaje de batazos de Guerrero Jr. al suelo en batazos fuertes

• 2019: 51%

• 2021: 41%

• 2022: 47%

• 2023: 47%

• 2024: 46%

• 2025: 43%

• 2026: 56%

Cuando bandeja musculoso (lo cual hace menos), bandeja más batazos al suelo (lo cual es malo). Incluso uno de esos raros jonrones, en Detroit el 16 de mayo, casi nada estuvo «en el aire», porque fue un batazo de camino humeante que igualó el ángulo de tirada más bajo en un jonrón que algún haya conectado en toda la temporada, saliendo del campo en parte porque iba dirigido a una de las paredes más bajas del béisbol.

El dirigente John Schneider, quien participó el miércoles por la mañana en el software «Power Alley» de MLB Network Radio, reafirmó su confianza en el deportista. Al preguntársele por qué creía que Guerrero Jr. estaba a punto de despuntar, el mánager de Toronto profundizó en aspectos técnicos detallados que explicaban, en cierta medida, el problema de conectar batazos fuertes, pero por el suelo.

«Creo que cuando él está un poco más conectado con la parte inferior de su cuerpo, cuando carga el peso sobre la pierna trasera y ejerce fuerza real con ella —en lugar de simplemente dejarse llevar hacia adelante—, realmente se ancla al suelo; es casi como una elevación de pierna más sutil, por así decirlo», comentó Schneider.

«Así, el pie delantero se despega un poco más del suelo», continuó, «para luego impactar contra él y generar fuerza. Cuando está en su mejor momento, hace eso; últimamente creo que ha estado deslizándose un poco en ese movimiento, y eso es lo que provoca que, aunque sigas golpeando la bola con fuerza, lo hagas hacia el suelo. Por eso creo que su mejor versión surge cuando logra cargar bien el peso en la parte trasera, dar el paso, frenar y rotar. Ha estado trabajando muy duro con [el entrenador de bateo de los Blue Jays, David Popkins, y su equipo técnico] y siento que está muy cerca de lograr esa consistencia».

Es difícil percibir la diferencia a simple traza, pero los resultados son evidentes. Cuando la mecánica funciona correctamente —como ocurrió el pasado mes de junio, cuando conectó un tirada de Brandon Pfaadt enviando la pelota a 448 pies de distancia, hasta las gradas—, se le ve perfectamente cargado y perspicaz para atacar.