Tras retirarse como componente, Andy Green, inició una nueva etapa como dirigente internamente del sistema de ligas menores de Arizona. Este jueves, los Mets lo confirmaron este viernes como dirigente breve, lo que le asigna la responsabilidad de intentar cambiar el rumbo de una temporada complicada y con rumbo incierto cerca de la Serie Mundial.
En 2012 condujo a los Missoula Osprey al campeonato de la Pioneer League y seguidamente llevó a los Mobile BayBears a conquistar títulos divisionales consecutivos. Su trabajo fue agradecido con el premio Mánager del Año de la Southern League en 2013 y 2014, convirtiéndose en el primer dirigente en la historia de esa confederación en tomar el galardón en temporadas consecutivas.
Ese desempeño abrió las puertas para que en 2015 fuera afamado preparador de tercera pulvínulo de los Diamondbacks.
Su primera experiencia como dirigente de Grandes Ligas
El crecimiento de Green llamó la atención de los San Diego Padres, que lo designaron dirigente para la temporada 2016.
Su gobierno coincidió con un profundo proceso de reconstrucción de la franquicia, marcada por la salida de figuras como James Shields, Matt Kemp y Melvin Upton Jr.
En 2017 recibió una extensión de entendimiento hasta 2021 como respaldo al esquema deportivo, aunque finalmente fue despedido en septiembre de 2019 tras acumular récord de 274 victorias y 366 derrotas.
Chicago y el regreso a Nueva York
Después de su salida de San Diego, fue contratado como preparador de banca de los Chicago Cubs, donde trabajó bajo las órdenes de David Ross.
Posteriormente, se incorporó a la estructura de los Mets como vicepresidente sénior de Desarrollo de Jugadores, cargo desde el que supervisó el crecimiento de los principales prospectos del equipo y fortaleció el sistema de ligas menores.
Su conocimiento de la estructura y la confianza de la directiva fueron determinantes para que la franquicia recurriera a él tras el despido de Carlos Mendoza, colocándolo en el nuevo director breve de los Los New York Mets, a la tiempo de 49 primaveras.
Otros detalles de su carrera
Durante su etapa universitaria rompió cinco récords del software de béisbol de Kentucky, incluidos los de imparables (277) y carreras anotadas (199). En su última temporada bateó para promedio de .368, conectó para .603 de slugging y robó 27 bases, actuaciones que le permitieron ingresar en 2015 al Salón de la Fama Atlético de la Universidad de Kentucky.
Los Arizona Diamondbacks lo seleccionaron en la ronda 24 del Draft de las Grandes Ligas de 2000.
Aunque nunca fue una superestrella, Green se ganó un puesto gracias a su capacidad para desempeñarse prácticamente en cualquier posición del demarcación. Durante su carrera actuó como segunda pulvínulo, tercera pulvínulo, campocorto y floricultor.
En las ligas menores fue un bateador consistente de .300 y en 2001 lideró a los intermedistas de la Liga del Medio Oeste en porcentaje de fildeo, asistencias, outs y dobles matanzas.
Un año a posteriori conectó 44 dobles entre Clase A Avanzada y Triple A, mientras que en 2003 volvió a pasar los .300 de promedio y compartió el liderato de dobles de la Liga de Texas.
Su rendimiento le permitió inaugurar en las Grandes Ligas con los Diamondbacks, estructura con la que disputó tres temporadas. Posteriormente, jugó un año en Japón con los Nippon Ham Fighters, pasó por la estructura de los Cincinnati Reds y regresó brevemente a las Mayores en 2009 con los propios Mets.
El longevo batalla de su carrera
Este jueves 26 de junio de 2026, los Mets lo confirmaron como dirigente breve, lo que le asigna la responsabilidad de intentar cambiar el rumbo de una temporada complicada para una estructura diseñada para competir por la Serie Mundial.
Su experiencia en el progreso de talento, su formación analítica y su trayectoria como dirigente convierten a Green en una envite de continuidad para una franquicia que examen recuperar protagonismo en la recta final de la campaña.
Andrew Mulligan Green, de 49 primaveras, nació en Lexington, Kentucky. Mucho antiguamente de iniciar su carrera profesional, ya destacaba tanto en las aulas como en el demarcación de deporte.
Reconocido en 1996 como Atleta-Estudiante del Año de Kentucky y Atleta-Estudiante Cristiano Nacional del Año, encima de graduarse como el mejor pupilo de su promoción en la escuela secundaria.
