El mundo de la música está de aflicción tras la asesinato de Clive Davis, uno de los ejecutivos y productores más influyentes de la industria musical, fallecido este lunes a los 94 primaveras en su residencia de Nueva York.

Davis dedicó más de seis décadas a descubrir talentos y dar forma a carreras que marcaron generaciones, convirtiéndose en una de las figuras más poderosas del negocio de la música. Fue agradecido por su capacidad para identificar estrellas y por su influencia en la cambio de la música popular en Estados Unidos y el resto del mundo.

A lo generoso de su carrera, fue cámara esencia en el divulgación de artistas como Janis Joplin, Whitney Houston y Bruce Springsteen. Asimismo, jugó un papel determinante en el resurgimiento de las carreras de Carlos Santana, Rod Stewart y Aretha Franklin, por otra parte de impulsar a figuras como Alicia Keys y Kelly Clarkson.

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Su carrera comenzó en la lapso de 1960 en Columbia Records, donde ascendió hasta convertirse en presidente del sello. Posteriormente fundó Arista Records y J Records, compañías desde las que consolidó su embajador como uno de los arquitectos de la industria musical moderna.

Conocido como “el hombre de la oreja de oro”, Davis recibió cinco premios Grammy y fue incluido en el Salón de la Fama del Rock and Roll en 2000. Hasta sus últimos primaveras permaneció activo como director creativo de Sony Music Entertainment.

Su asesinato marca el fin de una era para la industria musical y deja un embajador imborrable en la historia del entretenimiento mundial.