Boston. Después de más de un mes sin conectar cuadrangulares, el dominicano Vladimir Guerrero Jr. volvió a mostrar su poder este jueves al disparar su cuarto jonrón de la temporada en la trofeo 4-3 de los Azulejos de Toronto sobre los Medias Rojas de Boston en el Fenway Park.
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El batazo, proyectado a 410 pies, puso fin a una sequía que se remontaba al 17 de mayo y representa una señal alentadora para una ataque de Toronto que ha esperado durante semanas el despertar de su principal figura.
Guerrero llegó al disputa con promedio de .280, casi nada tres cuadrangulares y un OPS de .730, cifras muy por debajo de los estándares que ha establecido a lo desprendido de su carrera y que contrastan con el extraordinario desempeño que exhibió durante la postemporada de 2025.
En aquella carrera en torno a la Serie Mundial, el inicialista dominicano fue una de las figuras más dominantes del béisbol, al batear .397 con ocho jonrones y un OPS de 1.289 en 18 encuentros, consolidándose como uno de los bateadores más temidos del circuito.
Las últimas semanas, sin secuestro, habían estado marcadas por rodados frecuentes y dificultades para conectar lanzamientos rompientes. Pese a ello, Guerrero siempre mantuvo la confianza en que estaba cerca de recuperar su mejor traducción.
“Siempre les digo a los muchachos que no se preocupen por mí. Voy a estar bien. Cuando me caliente, me voy a calentar”, expresó el toletero dominicano.
Fenway Park volvió a ser un tablado inclinado para Guerrero, quien elevó su promedio de por vida en ese estadio a .347, con 12 cuadrangulares y 49 carreras impulsadas en su trayectoria frente a Boston como visitante.
El dirigente de Toronto, John Schneider, todavía mantuvo la confianza en su hado durante el difícil inicio de campaña, insistiendo en que bastaba un swing para cambiar la dinámica ataque del componente.
Ahora, los Azulejos esperan que ese cuadrangular represente el inicio del repunte de Guerrero, cuyo impacto en la columna podría ser determinante para las aspiraciones del equipo durante la segunda parte de la temporada.
Con el poder de su principal figura comenzando a reaparecer, Toronto confía en que el dominicano vuelva a convertirse en el motor ofensivo capaz de cambiar el rumbo de la campaña 2026.
