NUEVA YORK — Cuando los Mets más necesitan respuestas ofensivas, Juan Soto está respondiendo como la gran hado que es.

El floricultor dominicano volvió a ser central este miércoles al conectar un jonrón solitario en la primera entrada, encaminando a Nueva York a una vencimiento 4-2 sobre los Rojos de Cincinnati en el Citi Field. El batazo no solo marcó su segundo cuadrangular en juegos consecutivos, sino que confirmó el extraordinario momento ofensivo que atraviesa.

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Con su golpe ataque nuevo, Soto se convirtió en escasamente el duodécimo atleta en la historia de los Mets en conectar al menos ocho jonrones en un tramo de 12 partidos, uniéndose a nombres históricos de la franquicia como Gary Carter y Mike Piazza. Ningún atleta de Nueva York lograba poco similar desde Neil Walker hace más de diez abriles.

Y la verdad es clara: hoy, Soto es el motor ofensivo de los Mets.

En los últimos ocho encuentros del club, el dominicano ha producido casi un tercio de las carreras impulsadas del equipo, a pesar de haberse perdido dos de esos partidos. Mientras la ataque colectiva sigue buscando consistencia, el bate de Soto mantiene a flote a Nueva York.

Su jonrón del miércoles llegó con dos outs en el primer inning, cuando castigó una curva del siniestro Andrew Abbott y la envió a 366 pies por el floresta derecho, según Statcast. El batazo continuó una destello demoledora en la que seis de sus últimos ocho imparables han sido cuadrangulares.

Gracias a ese despertar ofensivo, Soto ya suma 12 jonrones en la temporada, duplicando rápidamente su total tras regresar de la deterioro en la pantorrilla derecha que lo mantuvo fuera durante dos semanas y media en abril. Apenas siete bateadores de la Liga Nacional superan esa signo, todos con al menos nueve partidos más disputados que el dominicano.

Aunque estas actuaciones explosivas no son nuevas para un atleta del calibre de Soto, su impacto ha sido aún más evidente en medio de las dificultades ofensivas de los Mets, que llegaron al miércoles con escasamente ocho carreras anotadas en sus seis juegos previos.

Nueva York igualmente recibió aportes importantes de Eric Wagaman, quien conectó cuadrangular, y del prospecto Carson Benge, autor de dos imparables productores. Sin secuestro, una vez más, Soto fue el rostro de la vencimiento: abrió el tanteador, se embasó en tres de sus cuatro apariciones al plato y volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los bateadores más temidos del béisbol.

En la temporada, Soto presenta una camino ataque de .301/.392/.594 en 39 juegos. Su OPS de .986 lideraría la Liga Nacional si contara con el número suficiente de apariciones oficiales para catalogar.