París (EFE).- El número 1 del mundo, el italiano Jannik Sinner, cayó en la segunda ronda de Roland Garros, físicamente tocado, afectado por las altas temperaturas que vive estos días París, contra el argentino Juan Manuel Cerúndolo, 3-6, 2-6, 7-5, 6-1 y 6-1.

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Es un desdicha mayúsculo al torneo, porque el transalpino era el mayor protegido para la trofeo final en el único Grand Slam que le descuido, al que llegó tras una ráfaga de 30 triunfos consecutivos y en partida del gachupin Carlos Alcaraz, su verduguillo en la final del año pasado.

Sinner acabó el partido de forma agónica, afectado por las fuertes temperaturas que atraviesa París, que comenzaron a pasarle suma cuando estaba a punto de aventajar su duelo.

El italiano comenzó a sentirse mal cuando tenía la trofeo al significación de su mano, tras haberse escrito los dos primeros sets y cuando estaba 5-1 en el tercero.

Quejas de la cadera

El número 1 del mundo parecía quejarse de la cadera, aunque el calor asimismo pudo tener su objetivo, porque aunque el duelo había comenzado al mediodía, cuando todavía el termómetro no había llegado a su mayor, la temperatura había ya comenzado a subir superadas las dos horas de articulación.

Los puntos iban cayendo del flanco del argentino, que por vez primera arrebató el servicio del número 1, lo que colocó el choque en 5-4, con 0-40 a merced de Cerúndolo.

En ese momento Sinner habló con la jueza y le dijo que necesitaba un parón. El italiano ingresó en el vestuario acompañado de su cuerpo médico y reapareció varios minutos más tarde, pero visiblemente afectado en su físico.

El argentino mantuvo el ritmo, consciente de que los problemas de su rival le otorgaban la oportunidad de reengancharse a un duelo que minutos antiguamente parecía increíble y con esa fe, delante un rival que a duras penas deambulaba por la pista, se anotó el tercer parcial.

Juan Manuel Cerúndolo.
Juan Manuel Cerúndolo. EFE/EPA/Mohammed Badra

Sinner volvió al vestuario mientras Cerúndolo trataba de nutrir la tensión. Salvo algún chispazo de ingenio, el italiano erraba inerte por la tierra búsqueda, a merced del rival. Tiró el set y lo fio todo a recuperarse en el botellín.

El fenómeno no llegó. El italiano era incapaz de reengancharse al duelo, vomitaba, buscaba oxígeno en cada instante, se ayudaba de un ventilador cuando estaba en su arnés para tratar de encontrar el resquicio de la supervivencia.

Mientras Cerúndolo mantenía el ritmo, intentaba hacerle valer para estrangular sus intentos de recuperación. Pero esta no llegó. Sinner ganó otro articulación más en el set definitivo, que acabó más por respeto al divulgado que por confianza en la trofeo.

Sinner parecía atrevido a la trofeo en Roland Garros

El italiano, que el año pasado perdió la final tras desperdiciar tres bolas de partido contra Alcaraz, parecía atrevido a la trofeo, que nadie ponía en duda esta temporada en partida del gachupin.

Ni el teutón Alexander Zverev, segundo protegido, que todavía no ha sumado ningún Grand Slam, ni el serbio Novak Djokovic, que rastreo el 25 a sus 39 abriles, parecían en condiciones de rivalizar con el italiano.

Pero en su primer contacto con las altas temperaturas, el italiano dejó al torneo huérfano de su principal protegido.

En el duelo que abrió la trayecto en la pista central, cuando el calor todavía no había apurado su plenitud, el italiano, que había jugado en el turno de sombra su primera envés, mostró su rostro más sólido hasta que el termómetro comenzó a subir. Y luego se derrumbó.

Cerúndolo se convierte en el tercer argentino en tercera ronda, tras Thiago Tirante y Solana Sierra.
El argentino se medirá al vencedor del duelo entre el gachupin Martín Landaluce, 69 del mundo, y el checo Vit Kopriva, 66.

Sinner niega que el calor sea el motivo de su calamidad en París

Sinner negó que el calor estuviera en el origen de los problemas físicos que le llevaron a derrumbarse en la segunda ronda de Roland Garros y aseguró que ya se sentía mal desde primera hora de la mañana: «Me desperté como si me golpeara contra un pared».

«Hoy no encontraba ninguna energía», dijo el italiano.

Jannik Sinner afirmó que durante la primera parte del duelo jugó adecuadamente pese a no encontrarse en su mejor forma, señaló que trató de poner puntos cortos y que tuvo harto capacidad hasta que la situación se deterioró.

«Hacía calor, pero no un calor insoportable. Creo que se podía poner harto adecuadamente. En existencia, no fue yerro del calor ni del clima. Simplemente fui yo hoy, son cosas que pasan», señaló el número 1 del mundo, que vio cómo se rompía una ráfaga de 30 victorias consecutivas.