Santo Domingo, RD. – Luego de que un tribunal de Puerto Plata determinara la responsabilidad penal del pelotero dominicano Wander Franco por despotismo sexual y psicológico contra una pequeño de perduración, los Tampa Bay Rays y Major League Baseball emitieron declaraciones sobre el proceso legislativo.
La estructura de Tampa Bay informó que respetará el curso admitido que se desarrolla en República Dominicana y que continuará cooperando con las investigaciones realizadas por las Grandes Ligas.
“Respetamos el proceso legal en la República Dominicana y creemos que es importante permitir que siga su curso. Seguiremos cooperando plenamente con las Grandes Ligas mientras monitorean la situación”, expresó el equipo en declaraciones citadas por ESPN Deportes.
Por su parte, MLB indicó que mantiene abierta su propia investigación bajo la Política Conjunta sobre Violencia Doméstica, Agresión Sexual y Abuso Infantil, por lo que no descarta posibles sanciones adicionales contra el deportista.
“Estamos al tanto del veredicto emitido en el juicio de Wander Franco y concluiremos nuestra investigación en el momento oportuno”, señaló la oficina del comisionado en un comunicado.
El tribunal colegiado “ad hoc” del Distrito Judicial de Puerto Plata condenó a Franco a dos primaveras de prisión suspendida tras hallarlo culpable de sostener relaciones sexuales con una pequeño de 14 primaveras cuando él tenía 21.
Durante el causa, los magistrados establecieron que el Ministerio Conocido logró probar la relación entre el pelotero y la adolescente durante un período de cuatro meses. Sin secuestro, el tribunal aplicó el perdón legislativo contemplado en el artículo 340, numeral 3, del Código Procesal Penal dominicano, al considerar que el caso reunía circunstancias excepcionales que permitían atenuar la pena.
Aunque la sentencia quedará registrada en el historial legislativo del deportista, Franco no deberá cumplir prisión ni abonar multas económicas.
En el mismo proceso, la causa de la pequeño fue condenada a 10 primaveras de prisión por su décimo en un esquema de lavado de activos y presunta perturbación contra el pelotero, con el objetivo de obtener beneficios económicos derivados de la relación entre su hija y el deportista.
