La gran cantidad de comentarios que recibí por la entrega susodicho titulada: “República Dominicana, el país que no protege a sus ancianos”, me hace continuar con el tema.
Varios lectores narraron experiencias sobre los abusos que reciben cuando procuran servicios de vigor, a los cuales piensan que tienen derechos adquiridos, pero al hallarse de frente a la efectividad inesperada, se sienten impotentes e indefensos.
Siendo muy preocupante, que en la mayoría de los casos, se desconoce sus derechos, adecuado a que los encargados del Sistema Dominicano de Seguridad Social (SDSS) ofrecen muy pocas informaciones.
El profesor Miguel Acosta me comenta sobre lo mal que se siente cada vez que acude a una droguería con una prescripción médica y se encuentra con la efectividad de que su seguro médico no cubre la totalidad de los medicamentos; por otra parte, de que tiene que retribuir una diferencia.
Nadie se explica cuál es la razón por la que, si el Plan Cardinal de Salud (PBS) otorga RD$12,000 por afiliado para ser consumidos durante un año en medicamentos, porqué no se le entrega al interesado para que los consuma en “mentas que desee”, hasta que se les acaben. Nadie entiende esa demarcación. ¿Qué hace el afiliado con pasta que no puede consumir? Siendo lo peor que el pasta que el afiliado no consume durante ese año, se pierde.
El profesor Isidro García comentó sobre la impotencia que siente cada vez que le informan que no puede someterse a un estudio porque ya se lo hizo en marzo de 2025 y al querer repetírselo en enero de 2026, le informan que no califica, adecuado a que tiene que cumplir con un año calendario.
El profesor Manuel Hilario comenta sobre lo mal que cae en la sociedad el hecho que los legisladores no cumplan con sus deberes y bajo alegatos de realizar planes de socorro social manejen millones de pesos del hacienda, a través de los denominados “barrilitos” y “cofresitos”, que no hacen más que utilizarlos con fines políticos, beneficiando solo a sus adeptos.
