Dayub es un deportista y hábil recopilador de tino urbana, portavoz de la identidad y hasta de la autocrítica argentina, con extraordinarios existencias visuales pese a la sencillez de su colchoneta técnica.

Por: José Rafael Sosa

SANTO DOMINGO. ¿Quién puede imaginar el peso profesional, emocional y ético que impone a un actor-director el desafío de llevar a cabo durante una hora y 50 minutos, interpretando 13 personajes atravesados ​​por merienda arcos, imprimiendo una caracterización particular, involucrando al notorio con su discurso y generando un impacto tan variado como el que incluye desde la risa hasta la compasión por el sufrimiento del “otro”?

Lo que transmite en su narración, aparentemente muy autobiográfica, conquista al notorio; pero no es lo que cuenta, sino cómo lo cuenta. Apela a una fuerza que se forma con el movimiento corporal, un repertorio de microgestos, inflexiones, manejo del tono y del prominencia, presteza de interpretación y carisma, mucho carisma.

La versatilidad de Mauricio Dayub no es casualidad ni un regalo. Es producto de tener claro tu horizonte profesional, de dedicarte a tus estudios, de hacerlo con fe y certeza inquebrantable. Siendo un actor admirador de la provincia, se trasladó a Buenos Aires en búsqueda de formación. Nació el 28 de enero de 1960 en Paraná, provincia de Entre Ríos, Argentina.

Este actor, que inició sus estudios teatrales con el avezado porteño Carlos Gandolfo –figura imprescindible del teatro argentino y referente del método Actors Studio– vivió sus primeros primaveras en pensiones y realizó trabajos puntuales para ser hoy un nombre que inspira respeto, a partir de todo lo que es capaz de desarrollar como actor, dramaturgo, director, productor y mandatario cultural. Los primeros primaveras fueron difíciles: vivió en pensiones y trabajó en diversos oficios mientras se formaba como actor.

Las dos funciones de El equilibrista en el Palacio de Bellas Artes, que colmaron a todo el notorio, fueron suficientes para disfrutar de uno de los unipersonales con maduro variedad de personajes, con la transformación más rápida de sus episodios, utilizando el atrezo más sencillo y asumiendo sus existencias lumínicos a partir de fundamentos tan sencillos como una linterna de mano.

Precedido por una larga trayectoria de premios y distinciones en Argentina y otros países, como espectáculo teatral sorprende, y resalta tanto el talento estético de Dayub como el preciso uso de vestuario y atrezzo.

Como espectáculo, su trabajo es una clase genial de comportamiento que actores y estudiantes deberían sobrevenir diligente. Algunos lo hicieron.

Dayub es personalmente un deportista y, como actor, un hábil recopilador de tino urbana, portavoz de la identidad y hasta de la autocrítica argentina, con extraordinarios existencias visuales pese a la sencillez de su colchoneta técnica.

El espectáculo está inspirado en los saludos familiares y las doctrina de sus abuelos inmigrantes. El equilibrista es una estancia multipremiada con un interminable itinerario de presentaciones: ha sido paisaje por 370 mil personas, ha represión cinco países y 70 ciudades. El espectáculo personal se estrenó en 2019.

Mauricio Dayub es una figura secreto del teatro argentino contemporáneo por su capacidad para unir sensibilidad popular, profundidad humana y excelencia interpretativa, tanto en el teatro comercial como en el independiente.