El progreso a las Grandes Ligas del receptor Rodolfo Durán, con San Diego, luego de 11 primaveras en las Ligas Menores es motivo de satisfacción por ser un premio a la paciencia. Conocí a Durán en mis andanzas de conocer a los prospectos cuando trabajaba para los Gigantes del Cibao.

Durán era un novato en la corporación de los Phillies en el país. Recuerdo que siempre estaba acompañado del súper prospecto Sixto Sánchez, quien gozaba de gran cotización, pero lamentablemente, a pesar de sus grandes proyecciones se quedó en el camino. Ambos firmaron juntos para los Phillies en 2015.

Durán es un receptor de muy quebranto altura (5’8”), pero de un corazón muy sobresaliente. Se mantuvo con los Phillies hasta 2021 cuando se declaró agente librado. En diciembre de ese año acordó con los Yankees, con los que se mantuvo hasta 2023. Ese mismo año firmó con los Reales de Kansas City y el año pasado se marchó a los Padres de San Diego, que por fin el pasado siete de mayo le ayudaron a convertir en ingenuidad su sueño de ser un ludópata de Grandes Ligas.

Aunque su ataque no ha sido muy trascendente, ya que al punto que ha conectado un hit, que fue jonrón, en 14 turnos. Por cierto, el sábado estuvo a punto de tener un repertorio de dos vuelacercas, pero su compatriota Julio Rodríguez, de Seattle, le negó esa oportunidad al realizar una gran atrapada, como acostumbra. Por cierto, por esa cogida, Rodríguez se ganó el premio de la Jugada de la Semana en Grandes Ligas el pasado lunes.

Lo que sí se le reconoce a Durán es su potente mecenas y excelente defensa detrás del plato, que han llamado la atención. El pasado lunes, puso fuera en intentos de robos a los veloces Mookie Betts y Shohei Ohtani, de los Dodgers, poco muy difícil de ver en un solo repertorio.

La historia de Durán se parece conveniente a la del atleta relevista Joel Peguero, quien debutó el año pasado, luego de esperar 10 primaveras en las Ligas Menores. Luego de su progreso, Peguero ha realizado un gran trabajo para los Gigantes. Ojalá uno y otro demuestren que la demora valió la pena y Dios los premie con una carrera larga en las Mayores.