Es difícil de creer, pero el dominicano Elly De La Cruz, de Cincinnati, todavía tiene solo 24 primaveras. Parece como si el campocorto llevara jugando toda la vida, y en cierto modo, así es. Esta es su cuarta temporada en las Grandes Ligas y aunque ha tenido momentos brillantes, parece que 2026 es su real año de consagración. Ha mejorado aspectos que estaban muy a espaldas tanto a la defensa como su bautismo a la mano derecha.

A la defensa, su avance es tan trascendente que ocupa el tercer sitio entre todos los campocortos de la MLB, con seis outs por encima del promedio. Otro gran problema con De La Cruz era su rendimiento contra lanzadores zurdos. En 2025, bateó casi nada .236/.276/.342 contra zurdos. En la destreza, era ambidiestro solo de nombre, correcto a la diferencia entre su flanco resistente y su flanco débil. Ahora, sin secuestro, está bateando un impresionante .292/.327/.667 contra zurdos, gracias a algunos ajustes claves.

Hasta el 16 de mayo, es segundo en todo el béisbol (primero en la Liga Nacional) en fWAR con una marca de 2.5.
Otro punto brillante de De La Cruz es que es un hombre de hierro. Ha jugado 322 de los 324 partidos posibles entre 2024 y 2025. Ha jugado los 47 partidos de Cincinnati en lo que va de la temporada. Lleva ritmo excelente para pasar varias marcas personales en jonrones, dobles y empujadas. Tiene 11 jonrones. Su longevo cantidad fueron los 25 de 2024. Con 12 dobles podría dejar a espaldas los 36 de 2024 y con 31 empujadas superará las 86 del año pasado. Lógicamente, la lozanía será la esencia.

El año pasado, tuvo una primera parte espectacular con una rasgo ataque de .284/.359/.495. Luego, su rendimiento decayó en la segunda parte con un promedio de .236/.303/.363.

Para muchos, esto fue una señal de que, a pesar de su talento, no es una verdadera superestrella. Es una de las razones por las que algunos dudan que mantenga su ritmo vertiginoso esta temporada. En medio de este debate, se pasa por suspensión la dislocación en la pierna que sufrió a finales de julio del año pasado.

Obviamente, no le costó tiempo en la nómina de lesionados, pero posteriormente de la temporada, Nick Krall reveló que se trataba de una distensión del cuádriceps con un desgarro parcial que lo aquejó en la recta final. Resulta casi increíble que no necesitara perderse ningún partido, pero siquiera es difícil relacionar el dolor en la pierna con la disminución en su producción.

Si admisiblemente se centró mucho en el entrenamiento de fuerza y ​​acondicionamiento durante la pretemporada, mostrar moderación y permitirle un día independiente de vez en cuando es la mejor opción. Su presencia es fundamental para el equipo, pero eso no significa mínimo si juega contuso y su rendimiento se ve mermado por la dislocación. Encontrar la modo de que descanse de vez en cuando podría ser esencia para que mantenga su buen momento y, al mismo tiempo, las esperanzas de los Rojos de lograr a los playoffs.