El represión por toda la región Sur, de la hacha de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Santo Domingo 2026, constituyó un éxito resolutivo, conveniente a la integración masiva de todos los ciudadanos de los pueblos que visitó, siempre acompañada de Colí, la mascota del certamen.
Es una trofeo, en términos publicitario y comunicacional, hexaedro que una gran parte de esa zona siempre había sido marginada para eventos de este tipo, que recuerde, nunca se le había hexaedro décimo.
En esta oportunidad, miles de entusiastas ciudadanos se involucraron de modo apasionada e incondicional, al diálogo de la fuego en sus respectivas comunidades.
Recordar que lo sucedido en estos últimos días en el Sur se replicará próximamente en el Cibao, la Partidura Noroeste, y la región Este, hasta finalizar, el 24 de agosto, cuando la hacha penetre al estadio Olímpico, vencimiento de la ceremonia inaugural del evento.
Mientras tanto, todavía hay que seguir preparando otros aspectos de suma importancia para desplegar las competencias de casi seis mil atletas que representarán a sus respectivos países.
El Mundial, psicosis colectiva
El Mundial de Fútbol, a 23 días de comenzar, genera una psicosis colectiva, en específico entre los aficionados de los 48 países que estarán en la interpretación 2026. De acuerdo a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EE. UU., ya ha ratificado más de 5 millones de peticiones de solicitudes de entrada de ciudadanos de los países clasificados.
Eso solo es en Estados Unidos, hexaedro que todavía solicitan miles para Canadá y México, otros dos anfitriones del Mundial. El rey de España, Felipe VI, irá el 26 de junio a México para ver el ocio España frente a Uruguay.
