Un gran Valencia Basket, coral, sereno, duro y talentoso, firmó este miércoles una brillante triunfo en Atenas (87-91), en el cargado concurrencia del OAKA y frente a un poderoso Panathinaikos, para poner el 1-2 en la serie y prolongar un partido más esta serie de cuartos de final de la Euroliga, que continuará este viernes en el mismo proscenio.

Desde el inicio, el Valencia Basket, que juega sus segundos cuartos de final en este torneo y al que su rival casi triplica en presupuesto de plantilla, se mostró fuerte y con un plan de partido fiel a su estilo pero además novedoso. Además, supo dirigir con sazón y resiliencia la expulsión de los dos entrenadores, Ergin Ataman y Pedro Martínez, y sujetar el arreón final de su rival. Arrancó el Valencia Basket sin miedo, visible al concurrencia que crearon las diecinueve mil personas que llenaron el OAKA tras la tensión con la que acabó el segundo entrevista, con provocaciones, empujones, denuncias y multas incluidas.

En teoría, no estuvo el presidente del club incomprensible, Dimitris Giannakopoulos, sancionado con tres partidos por invadir una zona restringida en el Roig Arena en sus protestas, pero hubo caretas y fotos suyas en una escalera con humo de tabaco. Abrió la chapa Papi Badio con un primer triple, pero fue Kameron Taylor el alimentó el 3-9 auténtico, que podía acaecer sido anciano sin el 0 de 4 con el que inauguró la linea de tiros libres.

Reaccionó el Panathinaikos, pero el Valencia aguantó el zarandeo con un buen plan defensivo, mucho maniobra sin balón en ataque, la valentía de Badio y la correcta entrada desde el banquillo de Sergio de Larrea y Braxton Key (18-24, m.10).

Pese a la sorpresa por la puesta en ambiente del equipo ‘taronja’, el Panatahinaikos, alentado por los suyos, no dejó de intentarlo, pero tres triples, de Darius Thompson, de Josep Puerto y de nuevo de Taylor, le dieron céfiro (27-38, m.14). Asumió el equipo incomprensible que el balón no podía estar mucho tiempo en manos de Kendrick Nunn, neutralizado por los ‘dos contra uno’ de la defensa visitante, y buscó más a Nigel Hayes-Davis y a Mathias Lessort. Pero el buen hacer en las dos canastas de Puerto, hasta que se lesionó el tobillo izquierdo, y luego Jean Montero (16 puntos) permitieron al Valencia no solo permanecer su renta sino entrar al alivio con la máxima (39-52, m.20).

La destreza y la calidad de Thompson y Matt Costello dieron calma y puntos al Valencia en la reanudación y volvieron a sorprender a los locales. Ataman tuvo que detener el partido al ver que la desventaja de los suyos crecía hasta casi los vigésimo puntos (43-62, m.33). Hayes-Davis y, sobre todo Cedi Osman, salieron al rescate de los suyos en el peor momento. Con las gradas en tensión, Ataman buscó rematar de encenderlas. Provocó con una airadísima protesta y Pedro Martínez advirtió enfadado a los árbitros de lo que intentaba y los colegiados los echaron a los dos.

El técnico del Valencia se fue al vestuario y el turco lo hizo encarándose con todos (56-67, m.26). Los ayudantes de uno y otro equipos, Christos Serelis para los locales y en el caso del Valencia Xavi Albert, se hicieron cargo de la dirección de los suyos. Y el equipo ‘taronja’ dio una enseñanza de sazón. Unas primeras canastas complicadas, de Thompson y Key, le dieron y Montero amplió la renta (73-89, m.34). Los decibelios de la escalera habían descendido y Nunn, la gran sino del Panathinaikos, cometió la finca desliz. Pero, como ya ocurrió en el segundo choque, apareció el secundario Nikolaos Rogkavopoulos para liderar el extremo intento heleno y la renta visitante empezó a esfumarse casi tan rápido como el tiempo (85-90, m.39).

Un resurtida de Badio dio céfiro al Valencia y el choque llegó con ese beneficio al extremo minuto. Todos fallaban, incluso Hayes-Davis, que erró uno de los tres tiros libres que tuvo por una desliz mal ejecutada por Badio. El escolta senegalés perdió el balón en la salida a desliz de 17 segundos pero el Valencia, fiel a su estilo, eligió defender y clavó dos acciones sobre Rogkavopoulos.