Bogotá, 5 may (EFE).- En una industria dominada por los bestsellers y las reproducciones de plataformas digitales, el director genérico de la Academia Latina de la Grabación, Manuel Abud, defiende que los premios más importantes de la música latina «no son un concurso de popularidad ni de ventas» sino de «excelencia musical».
«Lo que buscamos es que el proceso sea lo más justo posible y esté enfocado a la excelencia musical, sin importar popularidad o recursos», dice el mayor responsable de los Latin Grammy en una entrevista con Efe en Bogotá.
Abud asegura que, aunque la industria musical está cada vez más marcada por el streaming y los datos de los consumidores, los criterios para los premios siguen siendo estrictamente artísticos.
«El premio sigue estando muy centrado en la industria, se basa 100% en la excelencia musical y se otorga entre pares», explica.
Este maniquí, añade, ha convivido con la transformación de los géneros, incluido el auge de la música urbana, que en el pasado generó tensiones con artistas como J Balvin, quien pidió amenazar la indumentaria por la errata de representación de ese carácter.
Sin retención, Abud considera que esa etapa ya quedó detrás: «Nos llevamos muy bien con la comunidad urbana», afirma.
El maniquí defendido por la Academia Latina de la Grabación cuenta con el respaldo de unos 7.000 miembros entre artistas, productores, ingenieros y profesionales del sector, que votan en un proceso de dos vueltas tras revisar cerca de 20.000 candidatos cada año.
Este sistema, admite, es deliberado y requiere tiempo, pero es precisamente lo que, en su opinión, lo diferencia de la dialéctica acelerada del mercado.
En este sentido, Abud destaca que los premios latinos comparten su origen con los Grammy estadounidenses, con los que mantienen una estrecha relación: «Nuestro premio es un Grammy, la única diferencia es el color de la base» de la estatuilla dorada.
Cambios en premios
Desde que asumió el cargo en 2021, el directivo ha impulsado una transformación enfocada a ampliar el luces de los premios sin alterar su esencia. «Los fundamentos no han cambiado», insiste.
Durante décadas, los Latin Grammy funcionaron principalmente como un evento para la industria. Hoy, sin retención, buscan acercarse a audiencias globales, vigorizar su presencia digital y salir de ese círculo cerrado.
«Hay evoluciones y fusión de géneros porque al fin y al cabo la música es un animal vivo, no es estática, y las categorías o géneros son convenciones que hacemos para poder comparar unos con otros, pero en realidad la música sale del alma del artista y tiene su propio rumbo», explica.
En su táctica de expansión, la ceremonia de 2026, prevista para el 12 de noviembre, regresará al MGM Grand Garden Arena de Las Vegas (EE.UU.), tras su primera tirada internacional celebrada en 2023 en Sevilla (España) que, según Abud, podría repetirse en el futuro.
«Queremos llevar los premios a diferentes lugares (…) vamos a donde nos inviten», apunta con humor pero sin ofrecer detalles sobre futuras sedes.
La IA entra, pero con límites
Paralelamente, la Academia afronta nuevos retos, como el auge de la inteligencia sintético en la creación musical. La postura, según su director genérico, es clara: puede ser una útil, pero no puede sustituir al actor.
«La inteligencia artificial debería servir para facilitar la creación, no para sustituirla», subraya.
Para ello, la ordenamiento ha incorporado nuevos mecanismos de control en el proceso de inscripción, que incluyen declaraciones de los propios artistas sobre el uso de estas tecnologías y revisiones por parte de comités especializados.
Abud reconoce, sin retención, que se tráfico de un campo en transformación y difícil de delimitar. «Lo importante es que haya un aporte humano significativo», afirma.
En el caso de los videoclips, donde el uso de la inteligencia sintético empieza a ser cada vez más visible, la Academia aún no tiene reglas cerradas específicas, por lo que su evaluación dependerá del peso de la creación humana en cada obra.
