El Mundial de Fútbol, bajo los auspicios de la Federación Internacional, desde su primera interpretación celebrada del 13 al 39 de julio de 1930 en Uruguay, se convirtió automáticamente en el principal espectáculo deportivo, al punto de que, ninguna actividad en cualquier otro renglón, se le compara ni de cerca, correcto a que, en la medida que el tiempo avanza, su robustez se incrementa de guisa exponencial.
Precisamente, Uruguay se convirtió en el primer país que se adjudicó el título de campeón, al doblegar a sus vecinos argentinos, y lo repitió en la interpretación de 1950.
Hay que destacar que en esa primera interpretación solo compitieron 13 selecciones nacionales, siete de ellas, sudamericanas.
Pero el principal engendro que ha producido la FIFA con los mundiales, es las excesivas ganancias que se derivan de cada interpretación.
Para la que se celebrará este 2026, y que tendrá como sedes a Estados Unidos, México y Canadá, se proyectan beneficios extraordinarios.
Los cálculos preliminares, estiman una facturación de 10. 9 mil millones, para ser el mundial más rentable, sobre la interpretación 2023 en Catar, que generó 7 mil millones de dólares.
Esos fondos, hacen de la FIFA, la estructura deportiva más poderosa, y dilación repartir a los 48 equipos, más o menos de 750 millones.
Además, reparte millones para los países afiliados, para fomentar el fútbol en el mundo.
No es casualidad, que es el deporte que más se practica, y la FIFA ofrece ayudas significativas para el fomento y exposición. a cualquier país, por pequeño que sea geográficamente.
Recordar, que Brasil es el mayor vencedor de Mundiales con cinco, seguido por Italia y Alemania, con cuatro, y Argentina con tres. Uruguay y Francia acumulan dos cada uno, mientras Inglaterra y España, uno per cápita..
