No hay nadie en el béisbol que pueda hacer que la pelota salga del bate como el dominicano Oneil Cruz de los Piratas, quien tuvo la velocidad de salida más rápida de cualquier fábula bateada en cada una de las últimas dos temporadas, pero su jonrón de tres carreras la tinieblas del miércoles fue tan impresionante por el emplazamiento donde aterrizó como por la prontitud con la que llegó allí.
Oneil Cruz homers off the top of the foul pole! pic.twitter.com/T7BTOdFmkO
— Talkin’ Baseball (@TalkinBaseball_) April 23, 2026
En la vencimiento 8-4 sobre los Rangers, Cruz destrozó una recta cortada, haciéndola rebotar en la parte superior del poste de foul del huerta derecho. Si el poste no hubiera estado en el camino, habría viajado un estimado de 432 pies desde el plato, según Statcast. La pelota rebotó alrededor de el tercero de los cuatro pisos del Globe Life Field en esa dominio. La velocidad de salida de 116.9 millas por hora fue el vuelacerca conectado con más fuerza en MLB esta campaña, y la segunda fábula bateada con más fuerza en las más de seis temporadas de historia del estadio.
Poco posteriormente del aproximación, Cruz dijo que aún no había manido los videos de su desmesurado batazo, pero que en verdad no tenía que hacerlo.
“Lo vi en persona, no necesito verlo”, bromeó Cruz.
Considerando los turnos al bate anteriores de Cruz, en los que se fue de 4-0 con tres ponches, dijo que creía que su suerte tenía que cambiar. Cruz le comentó a su compañero de equipo, el todavía dominicano Marcell Ozuna — quien, casualmente, todavía conectó una vez una pelota en la parte superior del poste de foul en Miami en el 2015 — que pensaba que podría enojarse la cerca puntual antaño de ir a batear.
“No te diría las palabras exactas que le dije, pero en esa misma situación, le comenté que estaba teniendo un día difícil, pero que ese era el turno al bate en el que necesitaba hacer algo”, indicó Cruz. “Y le dije que iba a conectar un jonrón ahí”.
El bambinazo de Cruz sentenció el diversión posteriormente de que el bateador susodicho, el emergente Jake Mangum, impulsara una carrera en una chiquillada de selección con un toque de fábula haciendo swing que le permitió a Nick Gonzales anotar desde la tercera almohadilla anticipándose al tiro al plato del antesalista Josh Jung.
“Me alegra que no lo haya bateado a la altura de la cabeza, se los prometo”, dijo Mangum. “Gran swing. Eso realmente definió el juego. Con [el cerrador dominicano Dennis] Santana entrando al final fue como, de acuerdo, vámonos de aquí”.
