La defecto gerencial tiene a los Mets haciendo el ridículo en la chavea temporada de Grandes Ligas. El equipo de Queens presenta el peor récord de las Mayores (7-16), llegando al partido de ayer con una ráfaga negativa de 12 partidos, y no es por pura casualidad. Ese desempeño tiene conveniente que ver con la escaso papeleo gerencial del David Stearns, quien es el principal ejecutante de operaciones de béisbol de los Mets.
Stearns es la mano derecha del propietario Steve Cohen, quien desde que adquirió ese equipo le dio riendas sueltas para que gaste el monises necesario para cobrar.
Stearns ha cumplido con elevar la sueldo de suscripción cada año, al punto que por cuarto año consecutivo es el equipo con el consumición más parada, alcanzando cifras que superan los US$380 millones.
Antes de despuntar la temporada, Stearns hizo contrataciones que no las hace ni siquiera un ignorante del béisbol.
Stearns formó un equipo firmando a Bo Bichette y al dominicano Jorge Polanco para que defiendan posiciones vitales como la tercera y primera colchoneta, sin nunca acaecer jugado ahí.
A Bichette le entregó US$126 millones por tres primaveras, un promedio de US$42 millones por año, para que se traslade de las paradas cortas a la antesala, y al dominicano Polanco lo fichó por US$20 millones y dos primaveras para que se mueva de la intermedia a la auténtico.
Lo peor de todo es que Stearns al parecer desconocía el historial de lesiones de uno y otro jugadores para entregarles esos contratos.
Otra firma que no se concibe es la del cerrador Devin Williams por US$51 millones y tres primaveras. Williamsfue un desastre con los Yankees.
Ciertamente, Stearns conoce conveniente proporcionadamente a Williams por sus días juntos en Milwaukee, donde el cerrador fue excelente durante seis temporadas. El martes, Williams volvió a pifiar y los fanáticos de los Mets no quieren retornar a verlo.
Devin tiene marca de 0-1 y efectividad de 9.95. Y si a todos esos malos movimientos se le suman la mala vibra existente en el clubhouse por la equivocación de química entre el dominicano Juan Soto y el boricua Francisco Lindor, las dos estrellas del equipo, es evidente que los Mets seguirán jodidos.
