En los últimos primaveras las relaciones abiertas han vacada visibilidad como una alternativa al maniquí de pareja tradicional, proponiendo nuevas formas de vinculación basadas en acuerdos, dispensa individual y comunicación entre las partes.
Este tipo de dinámicas, enmarcadas adentro de la no monogamia consensuada, permite a las parejas surtir vínculos afectivos o sexuales con otras personas, siempre bajo reglas claras y consentimiento mutuo.
Los especialistas señalan que su funcionamiento depende en gran medida de la comunicación, la confianza y la envero emocional. Sin retención, advierten que pueden surgir conflictos como celos, inseguridades o desequilibrios en los acuerdos, que podrían afectar la estabilidad de la relación.
En este contexto, el debate continúa: mientras algunos consideran este maniquí como una crecimiento del aprecio, otros lo ven como un decorado que puede derivar en conflictos emocionales.
