LOS ÁNGELES — Shohei Ohtani ofreció una conducta convincente desde el montículo y lideró a los Los Angeles Dodgers a una triunfo 8-2 sobre los New York Mets, asegurando la barrida en la serie de tres juegos.

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Enfocado sólo en su calado como tirador, el japonés firmó su salida más dominante de la temporada. Trabajó seis innings en los que permitió escasamente una carrera y recetó 10 ponches, estableciendo su mejor marca del año en ese unidad.

Desde el inicio, Ohtani mostró control y poder. Retiró con autoridad sus primeras entradas, limitando el contacto rival y manteniendo el dominio con una mezcla efectiva de pitcheos. Su única complicación llegó en el botellín episodio, cuando permitió la única carrera del acercamiento tras un doble impulsor, pero respondió elevando su nivel en el momento secreto.

En situaciones de presión, el derecho llevó su repertorio al mayor, alcanzando las 100 millas por hora en cuatro ocasiones. Esa potencia le permitió equilibrar cualquier intento de reacción de los Mets y recuperar el control del recreo.

Lejos de perder consistencia, cerró su conducta con autoridad, retirando a los últimos tres bateadores que enfrentó por la vía del ponche. Con ello, se convirtió en el primer abridor de los Dodgers en alcanzar doble dígito en ponches esta temporada.

A pesar de que vio terminar su jugada de entradas sin permitir carrera limpia, su desempeño reafirmó su dominio en la lomita y su capacidad para contestar en momentos exigentes.

El manager Dave Roberts destacó la solidez del japonés, señalando su capacidad para recomponerse tras el único episodio complicado y suministrar el control del recreo hasta el final de su salida.

Con esta conducta, Ohtani no solo lideró la triunfo, sino que consolidó una tolerancia secreto para que Los Ángeles completara una barrida convincente en casa.