Santiago.- El haitiano Junior Scheldeur es desde junio de 2024 el monitor del Cibao FC, con el que lidera la jarretera dominicana de fútbol gracias al “trabajo duro y la resiliencia”, que le han servido para aceptar al equipo a retar la Copa de Campeones de la Concacaf, poco que no ocurría desde 2018.

Tras sobrevenir unos primaveras como asistente del primer equipo del Cibao, en junio de 2024 le llegó su gran oportunidad– ser el monitor principal.

Scheldeur (1988) ha conseguido una Liga (septiembre 2024), dando continuidad a los campeonatos conseguidos por el Cibao en 2021, 2022 y 2023.

Junior Scheldeur-Cibao
El futbolista y monitor haitiano Junior Scheldeur, director técnico de Cibao Fútbol Club, posa durante un entrenamiento el 10 de marzo de 2026, en Santiago.

Además, a sus órdenes, el equipo alcanzó la final de la Copa Caribeña de Clubes de la Concacaf (2024), lo que le permitió retar la Copa de Campeones, un torneo internacional que no disputaba desde 2018.

En la Copa de Campeones de la Concacaf, Cibao logró un igualada, que consideran histórico, en el primer partido eliminatorio de la primera ronda, en presencia de el mexicano Chivas de Guadalajara. En el segundo placer con Chivas cayó eliminado tras perder 3-0.

“Competir de tú a tú y lograr ese empate histórico contra un grande como Chivas de Guadalajara reafirmó que vamos por el camino correcto”, indicó Scheldeur en una entrevista con EFE.

El aporte del haitiano y su cuerpo técnico al equipo está basado, asegura, en “la profesionalidad y la cercanía” con los jugadores.

Junior Scheldeur-Cibao
Junior Scheldeur es desde junio de 2024 el monitor del Cibao FC.

“Mi relación con ellos se basa en el respeto mutuo; ven en mí el reflejo del trabajo duro y la resiliencia, sabiendo que siempre tienen las puertas abiertas para hablar”, señala.

Scheldeur siente que su pasión y dedicación le han permitido aportar positivamente al fútbol dominicano.

“Históricamente el participante haitiano ha sido muy querido y respetado en esta jarretera por su talento; yo busco ser un ejemplo de que, con entrega, todavía podemos aportar desde la dirección estratégica».

Para la diversión de su club, acostumbrada a los títulos, Scheldeur solo tiene palabras de agradecimiento y entiende sus demandas de triunfos.

Junior Scheldeur-Cibao

“Entiendo su exigencia porque este club nació para ganar, y al haber logrado títulos en todas las categorías, siento que me ven como parte de ese ADN de éxito de la institución”, añade.

Scheldeur es uno más de los casi medio millón de migrantes haitianos que viven en República Dominicana, según datos de la Segunda Encuesta Nacional de Inmigrantes del país elaborada en 2017 y recogidos por la Organización Internacional del Trabajo (OIT), representando más del 70 % de los trabajadores migrantes en el país.

Estos se concentran principalmente en los sectores económicos de agropecuaria (33,8 por ciento), construcción (26,3 por ciento), comercio (16,3 por ciento), y hoteles, bares y restaurantes (5,5 por ciento), un aporte que, según un crónica del Centro para la Observación Migratoria y el Desarrollo Social en el Caribe (OBMICA), contribuyen al 7,4 % del producto interno bruto de República Dominicana.

Su camino al éxito Para venir a ser técnico del Cibao, Scheldeur recorrió un holgado camino que comenzó en las calles de su ciudad en Haití, Mirebalais, ubicada a 55 kilómetros al noreste de la haber, Puerto Príncipe.

“En mi pueblo teníamos campo de fútbol para retar, pero lo más hermoso era retar en la calle cuando llovía. Yo vivía en una zona donde todo el mundo jugaba descalzo al fútbol en la calle».

Ya de mozo, posteriormente de un breve paso por Estados Unidos, se trasladó a la República Dominicana, donde tenía amigos y encontró “una segunda casa».

Estudió Administración de Empresas en la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (Pucmm) y se formó en la Escuela de Tecnificación de la Fundación Real Madrid. A pesar de su éxito, Scheldeur es consciente de la dificultad que ha tenido hasta poder alcanzar la élite del fútbol dominicano.

“Yo creo que desde fuera se ve como algo casi imposible. Venir de fuera, de Haití, y tener un puesto tan grande en este país como es mi caso”, reflexiona.

“Yo he encontrado un camino en el que estas desigualdades que pueden existir en otro ámbito de la vida, en el fútbol no pasan, porque aquí dentro del vestuario somos iguales”, afirma.

Sus padres viven en Haití, aunque tuvieron que marcharse de Mirebalais al ser atacada por bandas criminales; y sus hermanos en Estados Unidos. Scheldeur lamenta que no ha podido examinar a sus padres en los últimos cuatro primaveras por “el tema de la frontera”, aunque deje por teléfono con ellos e “intenta manejarlo».

Al ser preguntado qué le gustaría conseguir como monitor, rebate emocionado- El longevo sueño sería “tener a mi grupo conmigo. Eso es lo más importante».