PITTSBURGH — El espectacular comienzo de temporada de Oneil Cruz continúa dando de qué musitar, y ya no hay dudas de que su rendimiento replica a poco más que una exitosa ráfaga pasajera.

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El floricultor dominicano, en su sexta campaña en las Grandes Ligas, extendió a 12 juegos consecutivos su prisión de partidos conectando al menos un hit —la más larga actualmente en la agrupación— durante la elocuente vencimiento del lunes por 16-5. La ráfaga se mantuvo gracias a un sencillo en el cuarto inning frente al relevista Paxton Schultz.

Durante este impresionante tramo, Cruz ha registrado un promedio de sacramento de .400 (18 hits en 45 turnos), con tres dobles, cinco cuadrangulares y 13 carreras impulsadas. Sus números lo colocan entre los líderes ofensivos del circuito, figurando internamente del top 10 en categorías esencia como hits (22), jonrones (5), impulsadas (14), promedio (.344), slugging (.639) y OPS (1.059). Además, lidera la Liga Nacional en bases robadas con seis.

Otro circunstancia que resalta su consistencia es que ha conectado al menos un imparable en cada uno de los siete juegos disputados por su equipo como tópico.

El dirigente Don Kelly atribuye este éxito a un cambio significativo en la mentalidad ataque del ludópata. Según explicó, Cruz dejó detrás su enfoque pasivo del año pasado y ahora adopta una postura mucho más agresiva en el plato, buscando hacer daño desde el primer impulso hasta identificar claramente una camelo fuera de la zona.

Este ajuste fue evidente desde los Entrenamientos de Primavera.

“Trabajó mucho en eso”, señaló Kelly. “Las conversaciones con el coach de bateo Matt Hague y todo el grupo durante la temporada muerta fueron clave, pero hay que darle crédito a él por comprometerse y esforzarse, especialmente contra lanzadores zurdos”.

Con este nivel de producción y consistencia, Cruz se consolida como una de las figuras más encendidas del inicio de campaña y una habitación fundamental en el éxito de su equipo.